El Gobierno ruso no descarta retomar el uso del dólar en sus transacciones internacionales, en el marco de las conversaciones abiertas con Estados Unidos para avanzar hacia la normalización política y económica de las relaciones bilaterales una vez se alcance la paz en Ucrania.
El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, ha afirmado ante los medios que «nadie ha abandonado el uso del dólar»; sino que, según él, fue Washington quien restringió su uso para ciertos países, entre ellos Rusia.
El gesto, que supone un cambio de tono tras años de estrategia orientada a reducir la dependencia de la divisa estadounidense, se produce en un contexto de contactos diplomáticos discretos y de especulaciones sobre un posible acuerdo más amplio vinculado al fin de la guerra en Ucrania.
Un documento interno ruso filtrado a Bloomberg, plantea que la Federación Rusa podría volver a liquidar en dólares como parte de un gran acuerdo con la Administración Trump ligado al fin de la guerra en Ucrania.
El plan que supuestamente se plantea Vladímir Putin ofrecer a Donald Trump, prevé levantar gradualmente sanciones, cooperar en combustibles fósiles y firmar grandes acuerdos energéticos y de aviación.
Moscú, que intensificó su proceso de desdolarización tras las sanciones occidentales de 2022, deja así abierta la puerta a un eventual reequilibrio financiero si prosperan las negociaciones con Washington.
Esto se produce en un contexto de negociación con Ucrania, donde las conversaciones exploran no solo un eventual alto el fuego, sino también las condiciones económicas y financieras que podrían acompañar a un acuerdo de paz duradero.
La política monetaria se ha convertido en un elemento clave del tablero diplomático, al estar directamente vinculada al levantamiento gradual de sanciones occidentales.
El núcleo de la propuesta se centra en el regreso de Rusia al sistema de pagos en dólares, un movimiento que supondría un giro inesperado en la política exterior y económica del país y que podría tener repercusiones significativas en las finanzas internacionales.
Washington ya ha planteado la posibilidad de levantar gradualmente algunas sanciones como parte de cualquier acuerdo de paz, un paso imprescindible para que Rusia pueda volver a operar con normalidad en dólares.
Áreas de interés común
El documento ruso apuntaría a objetivos mucho más ambiciosos, incluyendo una cooperación económica más profunda con Estados Unidos que vaya más allá de la simple normalización de transacciones.
El informe interno del Kremlin identifica siete áreas clave donde los intereses económicos de Rusia y Estados Unidos podrían converger, ofreciendo un panorama de posibles acuerdos que podrían transformar el comercio y la energía global.
Entre esos sectores clave, se encuentra la aviación estratégica, el regreso al mercado ruso, la posibilidad de que Estados Unidos recupere inversiones previas en petróleo y gas natural, así como cooperar en proyectos nucleares.
Además, también remarca la posibilidad de que Estados Unidos y Rusia impulsen los combustibles tradicionales frente a políticas de bajas emisiones promovidas por China y Europa, un guiño al interés estadounidense por energías más convencionales.
En conjunto, el plan del Kremlin difundido por Bloomberg es el siguiente:
1. Aviación estratégica: Modernizar la flota rusa con contratos a largo plazo y posible participación estadounidense en la fabricación.
2. Petróleo y gas natural: Desarrollar reservas complejas y offshore, compensando inversiones previas de Estados Unidos.
3. Regreso al mercado ruso: Facilitar el retorno de empresas estadounidenses al sector de consumo ruso.
4. Energía nuclear e innovación: Cooperar en proyectos nucleares e impulsar el uso de inteligencia artificial.
5. Pagos en dólares: Retomar el sistema de pagos en dólares, incluso para transacciones energéticas.
6. Materias primas críticas: Colaborar en litio, cobre, níquel y platino, esenciales para la industria tecnológica.
7. Eje fósil conjunto: Impulsar combustibles tradicionales frente a políticas de bajas emisiones promovidas por China y Europa.
Trump frente a China
La principal preocupación de Donald Trump, como ha demostrado con los últimos acontecimientos geopolíticos es el comercio, la economía y hacer frente a su principal adversario, China.
En todo caso, la idea de Rusia no es la de alejarse de su principal socio, sino que pretende acercar posturas hacia Estados Unidos.
Dmitri Peskov, también señaló durante su intervención que, si se levantan las restricciones y el dólar vuelve a resultar “atractivo” para las transacciones comerciales, “todos volverán a usarlo, incluso junto con otras monedas”, en referencia al actual uso del yuan, la divisa china.
Estas propuestas reflejan no solo intereses económicos, sino también un juego estratégico de poder, en el que Moscú busca equilibrar relaciones con Washington sin alejarse de Pekín, mientras se posiciona en un tablero energético y financiero altamente volátil.
De hecho, China se ha convertido en un proveedor esencial de componentes y recursos críticos desde que las sanciones occidentales limitaron otras fuentes.
Por su parte, el presidente de los Estados Unidos, enfrentado a Xi Jinping, presidente chino, desde que accediera al poder para ejercer su segundo mandato presidencial, prevé realizar un acercamiento hacia Moscú tras alcanzar la paz sobre Ucrania, que limite la capacidad de influencia de Pekín.
De hecho, el presidente norteamericano ya ha mantenido contactos directos con Putin, incluida una cumbre en Alaska, donde trató de alcanzar un acuerdo para poner fin a la guerra en Ucrania, aunque no tuvo éxito.















