En el marco de la Semana del Matrimonio, que la Iglesia celebra en torno a la festividad de San Valentín, el programa ‘Ecclesia es domingo’ ha entrevistado a Leticia Salinero, fotógrafa especializada en eventos, bodas y madre de cuatro hijos, quien ha compartido su experiencia personal y profesional en torno al matrimonio, la familia y la fe.
Conoció a su marido Javier con 19 años, por lo que valora el compromiso conyugal, que define como “una bendición, la expresión más fuerte del amor, una forma de llegar al Cielo”. Su testimonio se convierte así en un reflejo de una forma de entender la vida matrimonial desde la entrega, la constancia y la confianza en Dios.
Un amor que crece con el tiempo
Junto a su marido ha recorrido un largo camino que incluye una etapa en Estados Unidos, donde nació su cuarto hijo. A su regreso a España, se incorporó a la empresa de fotografía fundada por su hermana, dedicada principalmente a bodas y eventos, que hoy dirige junto a su esposo.
Desde su experiencia profesional, Salinero observa con perspectiva los cambios sociales en la forma de entender las relaciones. “Antes, la primera vez que viajabas con tu pareja era cuando te casabas. Ahora hay matrimonios que se rompen muy pronto, pero conviven desde novios para ver si nos conocemos”, explica. A su juicio, “se piensan que el matrimonio es un ‘vamos a probar’, pero si quieres vivir con esa persona es voluntad de estar”.
También alude a la paradoja actual de las relaciones: “Están todo el día en la calle, pero necesitan una app para ligar”, comenta, aludiendo a las dificultades para establecer vínculos profundos en la sociedad actual.
Fotografiar el alma
Leticia y su equipo realizan alrededor de 200 bodas al año, lo que le permite ser testigo privilegiado de innumerables historias de amor. Sobre su trabajo, afirma que “son fotógrafos que llevan muchos años trabajando, son adorables, empáticos. Conectan con los novios desde la primera reunión”. Para ella, la fotografía de bodas va mucho más allá de la técnica: “Los novios el día de la boda están muy felices, están rodeados de personas que les quieren, pero un buen fotógrafo tiene que guiarte a veces, fotografiar el alma. Sacar a la gente guapa es un arte”.
Su vocación profesional está profundamente unida a su vivencia personal del matrimonio, lo que le permite comprender la importancia emocional de ese día para cada pareja.
La fe, pilar fundamental
En los últimos meses, Leticia ha atravesado una etapa difícil marcada por crisis de ansiedad, una experiencia que, lejos de alejarla, la acercó más a Dios. “Tenemos suerte de creer. Para mí, sin Dios no entiendo la vida”, asegura. A sus hijos les repite que “Dios te soluciona la vida, hay cosas que no se pueden entender si no estás cerca de Dios”.
“Yo me tuve que poner mala, dar esa ansiedad y tristeza para que tenga una necesidad de Dios. Yo ahora necesito ir a misa. Es una maravilla comulgar todos los días o el Rosario diario”, confiesa, destacando cómo la fe ha sido clave en su proceso de sanación interior.
Como consejo para quienes están a punto de casarse, Salinero invita a centrarse en lo esencial: “Que disfruten del día a día, que no se pongan nerviosas con hacer la boda distinta del año. Lo importante es el amor entre ellos dos y se preparen para vivir juntos para siempre”.













