Llamar al cerrajero puede ser igual de doloroso que ver cómo tu casa ha sido saqueada. Cuando coinciden las dos situaciones es un doble castigo, ya que junto a lo que te han robado tienes que afrontar un gasto económico importante para volver a cerrar la puerta. Sin que las tarifas de los cerrajeros estén formalmente reguladas, ya que la normativa impide específicamente establecer precios comunes, sí que hay importes orientativos entre los profesionales del sector.
Hace un par de años, el Gremi de Serrallers de Catalunya Any 1380 hizo un estudio entre 250 empresas de cerrajería que están asociadas a la entidad, para conocer el precio tanto de un servicio ordinario, el que se presenta en horarios ordinarios (de lunes a viernes de 8 a 20 horas), como en las urgencias (por la noche o en fin de semana). A partir de los precios aportados por los miembros del Gremi, un cerrajero puede cobrar, de media, unos 71 euros en horario laboral y 102 euros las urgencias. A estos precios habría que sumarles el IVA.
Según el Gremi, el precio mínimo que más aparece en horario laboral es de 60 euros, mientras que el máximo es de 125 euros, más impuestos. Sin embargo, en las urgencias es cuando encuentran más discrepancias entre agremiados, ya que lo normal son unos 100 euros aunque hay quien sube a 110 o 135 euros junto con el IVA. Sin embargo, el precio puede aumentar si se le suma un extra por el desplazamiento. También señalan que hay servicios de 24 horas en el que se aplican tarifas diferentes según el horario en el que se solicita.
El presidente gremial, Jesús González, explica a EL PERIÓDICO que han detectado mucho intrusismo en el sector y que hay precios desorbitados. «Cerrajeros que se anuncian por internet o en carteles en la calle te pueden cobrar de 500 a 1.000 euros por una urgencia», explica González. Añade que a menudo se trata de personas «que destrozan las puertas, cuando la clave está en abrirlas con el menor daño posible para la cerradura».
El presidente del Gremi de Serrallers de Catalunya any 1380, Jesús González, con una cerradura / El Periódico
Google les prohibió anunciarse
González explica que «abrir una cerradura es barato, el coste viene cuando te rompen el bombín y debes reemplazarlo por uno nuevo». Por eso han recibido quejas de personas que les vienen con facturas muy altas cobradas por cerrajeros que no pertenecen al Gremi: «Les insto a llevar el caso ante el juzgado si se sienten estafados». El presidente del Gremi de Serrallers de Catalunya any 1380 lamenta que han desembarcado en su sector personas que se creen que pueden cambiar una puerta tras ver un tutorial en Youtube. Es más, señala que la ganancia potencial motivó subastas surrealistas por aparecer los primeros puestos de buscadores como Google y en septiembre de 2024 esta multinacional suspendió los anuncios de servicios de cerrajería en España para acabar con las malas prácticas.
En este sentido, González recuerda que un cerrajero bien formado puede abrir la cerradura de forma limpia para no generar más gasto al cliente y que el Gremi ofrece cursos para desarrollar técnicas que permitan estas manipulaciones con todas las garantías. Además, señala que en el sector puede y necesita incorporar a jóvenes: «Tenemos muchos problemas para conseguir profesionales bien formados, ya que no hay relevo generacional y no hay personal que atienda bien al cliente».
Falsos profesionales sin tienda
Los miembros del Gremi se comprometen a someterse al arbitraje en Consum si un cliente no está de acuerdo con la factura, pero González remarca que en los años que lleva de presidente ese conflicto profesional se ha dado en muy pocas ocasiones y siempre se ha fallado a favor de los cerrajeros. El sector se recuerda que los falsos profesionales que acuden ante una llamada de emergencia para abrir una puerta no suelen tener ni tienda física y hacen facturas falsas, lo que dificulta la reclamación del usuario.
Por eso, el Gremi insta a la ciudadanía a acudir a cerrajeros registrados en gremios, asociaciones y federaciones para tener una garantía del trabajo bien hecho así como evitar un precio abusivo por poder volver a entrar en el propio hogar.
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