Entró a matar. El aplomo con el que Rosalinda Galán zapateó el Benidorm Fest fue volcánico. No bajó la mirada ni un instante. Quería llevar la libertad que enarbola en Mataora a otra dimensión. Y, para ello, en homenaje a sus ancestras, no dudó en poner el cuerpo a su disposición. Hay algo tan visceral en esta copla electrónica que la vuelve hipnótica. Estuvo exquisita, contemporánea. No dejó indiferente. Un viaje emocional a través de la Carmen de Prosper Mérimée, símbolo de la liberación femenina, que arrojó entrañas. Desprendió tanta electricidad que fue imposible no dedicarle una mirada. No sólo cantó, contó. Un matiz que, en una cita sedienta de escalofríos, resultó determinante. Era la gran favorita. De hecho, recibió la máxima puntuación del público. Sin embargo, el jurado la dejó sexta en sus valoraciones. 52 puntos le dieron, fulminando cualquier opción de levantar la Sirenita de Oro que se llevaron Tony Grox y Lucycalys. Acabó tercera con 140 votos. Un veredicto que se saldó con abucheos. Y, un día después, ojo, sigue provocando ampollas. Los expertos hablan.
«Perdió todas sus posibilidades en la primera ronda. Y, entonces, toda la emoción desapareció. Tan pronto desvelaron su resultado, supimos que no podía aspirar al triunfo. Las cuentas estaban claras. Fue la mejor actuación de la historia del certamen, por lo que un jurado profesional debía haberla encumbrado. No era necesario que ganara, pero tampoco fue justo dejarla en esa posición«, apunta Luis Mesa, periodista especializado del podcast Euromovidas.
Mataora no es una canción a la que entrar fácilmente. Requiere su tacto y energía. Cierta empatía. Sin embargo, el porte con el que la artista de Sevilla la defendió la hizo arrebatadora. A su imponente voz, hay que sumar una escenografía tan Carlos Saura capaz de reflejar sus vísceras. Rojo sobre negro. Negro sobre rojo. Todo en un delicioso plano secuencia al estilo de Luis García Berlanga en Plácido. Jugó con la tragedia, el prejuicio y la igualdad. Ensalzando a la cigarrera que en 1847 se convirtió en un arquetipo universal. Y que, después, hasta hoy, ha protagonizado la ópera más famosa de Georges Bizet. Influenciadísima por las grandes folcloristas de España, Rosalinda ha desarrollado un carrera entre el teatro y el cine que, ahora, tras editar su primer epé en 2025, la reivindican como un valor al alza. Anoche, le plantó cara al odio. Y, claro, en tiempos de ultranostálgicos, rebosó garra. Aniquiló.
Rosalinda Galán defendió ‘Mataora’ en el Benidorm Fest. / RTVE
Entonces, ¿qué pasó? José García, director de Eurovision-Spain, da en la tecla: «No fueron justos. Su votación sólo tenía un propósito: impulsar las canciones más comerciales. Era su modo de proteger las candidaturas que podrían convertirse en un éxito». Un punto de vista que comparte Juanma Fernández, colaborador de la revista Six: «Si hablamos de calidad, ella estuvo impecable. Entiendo que no quisieran que venciera y que prevaleciera su criterio. Y, para ello, probablemente, algún miembro la bajó. Merecía más».
Fuerza y mensaje social
Su gran apuesta eran: Tony Grox y Lucycalys. T amaré es el tema que, como sucedió con Ay, mamá, de Rigoberta Bandini, trascenderá el certamen. Resulta tan evidente en sus intenciones que, pese a sonar demasiado genérica por segundos, se agarra rapidísimo. Su alma flamenca la diferenció del resto de opciones urbanas. Un matiz que, en competiciones así, con tantísimos estímulos, decantó la victoria. Nunca antes había llegado hasta aquí un DJ. Y la fórmula funcionó. Para llevar la electrónica a lo más alto, Antonio y Lucía no dudaron en mezclarla con los géneros que están despuntando en las listas. Derrocharon química. Sorprendieron. No obstante, su proyección no debió lastrar a Rosalinda. Al menos, de forma tan clamorosa.
«Su directo fue impresionante, con una ejecución técnica nunca vista en RTVE. Tenía fuerza y mensaje social. Todo estaba pensado milimétricamente. La sorpresa fue negativa. Sobre todo, por la diferencia de puntos entre los primeros y la sexta. Era injustificable. Supongo que querían blindar el Benidorm Fest y despertar la turbina industrial a través de temas que pudieran convertirse en un hit«, señala Rocío Muñoz, también de Eurovision-Spain. Dicho esto, ¿podría haber funcionado bien Mataora en Eurovisión? El periodista musical Odi O’Malley lo tiene claro: «El jurado la hubiera acogido bien, pero el televoto fatal. Anoche, fue la mejor. Por ello, resultó tan descarado dejarla atrás».













