Elisabeth, niña con síndrome de Angelman, y su familia lucha ante la incomprensión social: «No quiero que nos roben la felicidad»

Hay batallas que no se ven. Esfuerzos que nadie imagina. Y sonrisas que, aun así, lo sostienen todo. En el mundo de la discapacidad, cada pequeño avance cuenta, cada apoyo se siente. Soraya Fernández y Raúl Chimeno lo saben bien. Desde hace nueve años, su principal lucha es que su hija Elisabeth sea una niña feliz, una lucha que no se limita a atender las necesidades de la pequeña, sino que también implica enfrentarse a la incomprensión y a la falta de empatía de una parte de la sociedad.

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