Café y té con cafeína: qué dice la ciencia sobre la demencia
El impacto del café y el té con cafeína sobre la salud cerebral ha sido objeto de múltiples investigaciones en las últimas décadas. Estas bebidas forman parte de la rutina diaria de millones de personas y su composición, rica en compuestos bioactivos, ha despertado el interés de la comunidad científica.
Según datos de la Organización Mundial de la Salud, la demencia afecta a más de 55 millones de personas en el mundo y cada año se registran cerca de 10 millones de nuevos casos. La magnitud del problema ha impulsado estudios centrados en factores modificables, como la alimentación o el estilo de vida.
El nuevo análisis al que hace referencia CNN en Español apunta a que el consumo moderado de bebidas con cafeína, especialmente café y té, podría estar asociado a un menor riesgo de desarrollar demencia en comparación con quienes no las consumen. Los investigadores observaron una relación estadística que sugiere un posible efecto protector.
Un patrón de consumo concreto
Los resultados no se refieren a cualquier cantidad. El posible beneficio se detectó en personas que mantenían un consumo regular y moderado. En el caso del café, esto equivale a varias tazas al día dentro de los límites considerados seguros por las autoridades sanitarias.
En el caso del té, especialmente el té verde y el té negro, también se identificó una asociación favorable. Estas bebidas contienen no solo cafeína, sino antioxidantes y polifenoles que podrían desempeñar un papel relevante en la protección neuronal.
Qué papel juega la cafeína
La cafeína actúa como estimulante del sistema nervioso central. Diversos estudios han señalado que puede influir en la memoria, la atención y el estado de alerta. Además, algunos trabajos experimentales sugieren que podría intervenir en procesos vinculados a la acumulación de proteínas asociadas a enfermedades neurodegenerativas.
No obstante, los investigadores subrayan que se trata de asociaciones observacionales. Esto significa que no se puede afirmar de forma categórica que el café o el té prevengan la demencia, sino que existe una correlación que requiere más estudios para confirmar una relación causal.
Factores de riesgo y prevención de la demencia
La demencia no responde a una única causa. Se trata de un conjunto de síntomas asociados al deterioro cognitivo que interfiere en la vida diaria. Entre los factores de riesgo conocidos se encuentran la edad avanzada, la predisposición genética y determinadas enfermedades cardiovasculares.
Sin embargo, también existen factores modificables. La evidencia científica ha identificado hábitos que pueden influir en el riesgo de desarrollar demencia:
- Control de la hipertensión y la diabetes.
- Actividad física regular.
- Dieta equilibrada rica en frutas, verduras y grasas saludables.
- Evitar el tabaquismo.
- Estimulación cognitiva continua.
El posible efecto del café y el té con cafeína se enmarca dentro de este conjunto de variables relacionadas con el estilo de vida.
Diferencias entre café y té
Aunque ambas bebidas contienen cafeína, su perfil nutricional es diferente. El café aporta compuestos como el ácido clorogénico, mientras que el té es rico en catequinas y flavonoides. Estos antioxidantes podrían contribuir a reducir el estrés oxidativo, un proceso implicado en el envejecimiento cerebral.
Algunos estudios han señalado que el té verde, en particular, podría tener un impacto positivo en la función cognitiva. En el caso del café, la investigación también ha relacionado su consumo moderado con menor riesgo de enfermedades como el párkinson.
Moderación y contexto: la clave del consumo
Los expertos coinciden en que la moderación es fundamental. Un consumo excesivo de cafeína puede provocar efectos adversos como insomnio, nerviosismo o alteraciones cardiovasculares. Las recomendaciones generales sitúan el límite seguro en torno a los 400 miligramos diarios de cafeína para adultos sanos.
Además, la respuesta a la cafeína puede variar según factores individuales, como la genética, la edad o la presencia de patologías previas. Por ello, cualquier recomendación debe adaptarse a cada caso particular.
Qué significa este hallazgo para la población
El nuevo análisis difundido por CNN en Español no implica que comenzar a beber café o té garantice protección frente a la demencia. Tampoco sustituye otras medidas preventivas respaldadas por la evidencia científica.
Lo que sí aporta es un dato relevante: dentro de un estilo de vida saludable, el consumo moderado de café y té con cafeína no solo no parece perjudicial para el cerebro, sino que podría estar asociado a un menor riesgo de deterioro cognitivo.
En un escenario donde la demencia representa uno de los mayores desafíos sanitarios del siglo XXI, cada hallazgo abre nuevas líneas de investigación. El café y el té con cafeína, presentes en millones de hogares, vuelven así a situarse en el punto de mira científico como posibles aliados en la salud cerebral.













