La gestión de los archivos personales de Jeffrey Epstein está siendo «un desastre«. El pasado 30 de enero, el Departamento de Justicia de los Estados Unidos desclasificó de golpe 3,5 millones de documentos sobre el infame magnate financiero, acusado de dirigir una «vasta» red de tráfico y explotación sexual de cientos de mujeres y niñas con la que «controlaba» a los miembros de la élite que habían participado de esos delitos. Entre el alud de informes publicados se mezclan correos incriminatorios y «afirmaciones falsas y sensacionalistas», nombres de potenciales cómplices censurados y detalles personales que permiten identificar a las víctimas. Una de sus abogadas, Jennifer Freeman, ha descrito esa gestión como «uno de los mayores fracasos de las fuerzas del orden en la historia» del país.
El caos administrativo ha facilitado la proliferación de todo tipo de bulos relacionados con el caso Epstein. Mentiras y medias verdades alteradas han encontrado en la incesante sed de polémica de las redes sociales a un aliado para convertirlas en contenido viral. Los perversos mecanismos de monetización de plataformas como X o YouTube, que recompensan a los creadores que generen más impacto, han convertido el engaño en un modelo de negocio que se esparce como la pólvora. Todo eso ha contribuido a deformar la opinión pública sobre un escándalo de proporciones bílicas plagado de aristas y con muchas ramificaciones que todavía son un misterio.
Donald Trump y Jeffrey Epstein / Europa Press/Contacto/Epstein Estate/House Oversig
Medias verdades sin contexto
Gran parte de la desinformación que estas últimas semanas ha saturado el ecosistema digital son comentarios sacados de contexto que, si bien se anclan en los archivos desclasificados por el Gobierno estadounidense, no han sido contrastados. Es el caso de Donald Trump, cuyo nombre aparece en pistas no verificadas que recibió el FBI en las que se acusa al ahora presidente de abusos sexuales. The New York Times ha recalcado que ese resumen «no incluye información que las corrobore».
Es también el caso de mensajes que hacen referencia a un presunto canibalismo de Epstein y su círculo social más cercano, alegando que participaron en «sacrificios rituales». Esos términos salen de una fuente anónima del FBI que fue descartada por no estar respaldada por ninguna prueba creíble. Eso no ha evitado que el rumor se propague en espacios Facebook, X, Instagram o Bluesky, entre otros.
Desinformación multiplataforma
En España, han circulado mentiras virales que implican erróneamente al presidente español Pedro Sánchez o al rey Juan Carlos. Sobre el primero ha circulado un análisis del Deutsche Bank de 2016 que se planteaba el escenario de que el líder del PSOE llegase a la Moncloa —lo que se dio en 2018— que se está vendiendo como una conspiración de Epstein para que ocupase el poder. El nombre el segundo, explica VerificaRTVE, aparece agendado en un desayuno con el expresidente estadounidense Bill Clinton que se ha presentado como si fuese entre el monarca y el pedófilo convicto.
Epstein también aparece en montajes fotográficos, más o menos rudimentarios, junto a figuras de más o menos actualidad mediática como la opositora venezolana María Corina Machado, el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, o el expresidente uruguayo José Mujica, fallecido en mayo del año pasado. Esos bulos visuales, algunos de ellos con miles de visualizaciones acumuladas, han sido desmontados por medios especializados como Maldita o Newtral.

Imágenes falsas generadas por Ia que muestran a políticos, empresarios y al alcalde de Nueva York Zohran Mamdani de pequeño junto al pedófilo convicto Jeffrey Epstein. / NewsGuard
Manipulación con IA
Muchos de esos contenidos fraudulentos están siendo generados con inteligencia artificial para engañar al mayor número de usuarios posibles. Entre los más virales figuran imágenes manipuladas que muestran a Epstein y su cómplice, Ghislaine Maxwell, junto al alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, cuando era solo un niño, y su madre. También otras en las que aparecen personajes como Bill y Hillary Clinton, los magnates tecnológicos Jeff Bezos y Bill Gates, las estrellas musicales Sean Diddy Combs y Jay-Z o el difunto físico teórico Stephen Hawking.
Muchas de estas fotos retocadas con IA generativa han sido propagadas por conspiranoicos de extrema derecha y mentirosos profesionales como Alex Jones, condenado a pagar 965 millones de dólares por acosar y difamar a las familias de los niños asesinados en la tragedia de Sandy Hook.
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