Hasta un conservador como Josep Pla reconocía un año después de la muerte del dictador la idoneidad de corregir la ley de la oferta y la demanda. Hoy se rasgan las vestiduras aquellos que van de liberales por las recientes medidas de regulación y control del gobierno Sánchez ante los abusos de ciertos poderes que de la precariedad hacen un perpetuo negocio sobre las fluctuaciones del día a día. No les voy a elogiar a Sánchez de la misma manera que ustedes saben que no hay un solo liberal de verdad en la derecha madrileña.
Este escritor, señor de derechas, sostenía que «la revolució i la guerra civil ens hauran portat, una vegada acabades, l’economia dirigida. O sigui l’administració de la misèria que ha quedat per l’Estat». Los países sensatos que han hecho una guerra y han salido de ella muy arrasados, lo primero que solían hacer era reorganizar los transportes tan diezmados siempre. Todo esto lo reflexionaba el mismo autor apelando al respeto hacia el capitalismo más clásico y a la inteligencia y responsabilidad de sus líderes. ¿Alguien cree que los elogios a nivel internacional le llegan al Presidente por su socialismo?
En España se ha pasado en escaso tiempo del absoluto bravuconeo (incluso el rey emérito hizo y hace bandera de cierto liderazgo en cuestión de trenes e infraestructuras en otros países) al bloqueo actual y a la denigración constante. Los muertos como moneda de cambio, siempre. Es el todo o nada. Ese es el auténtico lema y parte del problema. Todo muy volátil y con auténticos vendedores de humo liderando el cotarro, pero no es una cuestión, para nada,estrictamente política. En este país y en este estado de cosas puedes encontrarte después de encargar una nevera que te traigan unas cortinas y que no te dejen en paz hasta que reconozcas que las necesitabas, sin asumir la más mínima autocrítica en ese fiasco continuo. Los trileros González y Aznar son la vergonzosa referencia de lo que hay montado. Puede parecer exageradísimo, claro, pero tengan en cuenta que vivimos en una sociedad en la que un escritor cualquiera, que conocen en su casa a la hora de comer, se lanza a impartir talleres de literatura. Su primera novela no acabó de cuajar, no se vendió, pero el entorno puede darte ese subidón que tanta falta hace para llegar al estrellato… o a estrellarse. Una parte de la política hoy funciona exactamente igual y si estuviésemos ante un sentimiento mayoritariamente democrático PP Y PSOE se plantearían la herramienta útil de la abstención para barrar el paso a los liberticidas. Mientras, Feijóo se recrea en elogios a González.
Y es que volvemos poco a poco a aquello de «no sabes con quién estás hablando» que no hace mucho que ha soltado un cargo electo a un agente. Eso ya empieza a ser otra vez habitual pues obviamente se pasan la Constitución por la entrepierna las veces que les place, lo que demuestra que esa Carta debe afectar solamente a los parias como servidor. Aquí las normas que equilibran ciertas reglas de convivencia estan obviamente para saltárselas sobre todo desde el poder e impunidad de aquellas y aquellos que son ya abiertamente anticonstitucionalistas, racistas y fascistas de tardeo.
Y con toda esa tropa de hooligans pretenden hacer creer que Sánchez mató a Kennedy. En la misma línea, todo, hasta las manifas en Argentina contra Milei que ya parece que nadie lo haya votado.
Todo esto ya lo vivieron nuestros abuelos y no es que la Historia les esté dando la razón a los superliberales defensores de la libertad, es que la Historia nunca los ha juzgado. Y lo más perjudicial de la infamia es que afecta ya a las normas más básicas de convivencia que contempla la Constitución española.
«No sabes con quién estás hablando», pero supongo que sabes a quién estás leyendo. Los cambios se han producido gatopardianamente, aburre lo de izquierda y derecha. Más o menos se puede diferenciar y separar el grano de la paja. Un demócrata es más o menos aquella persona a quien no le gusta, para nada, hacer a los demás aquello que no le gustaría que le hicieran a él y un totalitario o un fascista es aquella persona que vive y se enriquece del sufrimiento y opresión del prójimo. El percal es el que es y usted sabrá de qué lado está. Atentamente.










