Nos complementamos para hacer mejor investigación

Todo empezó con una mirada. Fue hace ya casi 15 años cuando los ojos de Francesc C. Conesa se encontraron con los de Natalia Éguez, una joven predoctoral que le escuchaba atentamente entre el público de un congreso sobre arqueología de Barcelona. Aquel chispazo de complicidad, unido al amor que ambos profesan por la ciencia, ha sido suficiente como para gestar una relación sentimental que ha crecido entre restos de cerámica, huesos y paisajes culturales.

Fuente