La primera gran salida del programa del Carnaval de la capital grancanaria dedicado a la ciudad de Las Vegas, también conocida como ‘La Capital del Entretenimiento Mundial’ o ‘La Ciudad del Pecado’, cumplió con todas las expectativas. Las dos definiciones se dieron ayer a miles de kilómetros del estado americano de Nevada, tanto en diversión como en la gran dosis de transgresión que traen implícitas las fiestas de Don Carnal.
La gran masa de carnavaleros y carnavaleras disfrutaron desde la tarde del entorno del parque de Santa Catalina. Los dos escenarios, que se fueron llenando a medida que caía el sol, ofrecieron conciertos para todos los gustos. Especial protagonismo tuvo la salsa y otros sonidos tropicales de la mano de El Gran Combo de Puerto Rico y Olga Tañón, ambos boricuas, y los tinerfeños Troveros de Asieta, devolviendo al Carnaval capitalino esa memoria sonora que borró el género urbano, también estuvo presente en las sesiones de los diferentes ‘deejays’. El tema del cantante Quevedo, Ni borracho, no ha cumplido 48 horas desde que se publicó en redes y el público ya la cantaba convencido de la letra, señalándola como la canción de estos Carnavales.
Una persona, un disfraz
Una de las riquezas del Carnaval es la gran cantidad de gente que decide por algunas horas o varios días ser lo que quieran con solo un disfraz. En esta primera salida diurna se podía encontrar todo tipo de personajes, también es cierto que unos más creíbles o trabajados que otros. Hay grupos de amistades que quedan para diseñar, coser y lucir trajes muy bien elaborados y otros que siguen tirando de material reciclado o de fondo de armario. El suyo o el de sus madres o abuelas, y luego sale lo que sale, sin ningún tipo de complejo.
En ese universo artificial de mascaritas y disfraces conviven personalidades de películas, cuentos y videojuegos, superhéroes, unicornios, leones, trogloditas, monjas y obispos, azafatas y pilotos, indios y vaqueros, y guiris que se bajaron de sus cruceros sin esperar el fiestón en el que se vieron inmersos y que rápido se contagiaron de la alegría de la calle.
Donald Trump, el gran ausente
Este Carnaval de Las Vegas tuvo también un dato muy curioso. Pudo más el vicio del juego a los personajes que identifican esta mítica ciudad americana. Entre el público, muchos disfraces inspirados en las cartas del póquer, todas ellas marcadas, algunas tragaperras y hasta reyes de la baraja española, más de espadas que de bastos. Los Elvis Presley y las Marilyn Monroe eran contados. Uno de los grandes ausentes del Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria fue Donald Trump, que últimamente da mucho juego en este tipo de celebraciones. El personaje que pone el mundo patas arriba quizás no decidió asistir a esta fiesta ausentándose, como hizo en la Super Bowl, porque sabe que aquí lo que manda es lo latino, sin el peligro de que nadie los eche.
Terminada la actividad en el parque de Santa Catalina, miles de personas decidieron continuar la fiesta en los escenarios de las plazas de La Luz, Manuel Becerra y la calle Poeta Agustín Millares Sall, todas ellas con escenarios y programación propia, para hacer realidad la letra de la canción Viva Las Vegas, de Elvis Presley cuando cantaba «la noche se convierte en el día» o «nunca será igual otra vez». Muchos carnavaleros y carnavaleras destacaron el acierto de estas fiestas de día, que permiten disfrutarlas desde que está en sol hasta que se pone. «Ya tenemos una edad», decían, pero tampoco ponían hora de regreso a sus casas.









