Las empresas aceleran su adaptación a la nueva responsabilidad ambiental

La responsabilidad ya no es opcional. La economía circular ha dejado de ser un concepto aspiracional para convertirse en una exigencia regulatoria con impacto directo en la cuenta de resultados. Bajo el paraguas de la Responsabilidad Ampliada del Productor (RAP), las empresas que ponen productos en el mercado deben financiar y organizar la gestión de los residuos que generan. Y lo hacen, en la mayoría de los casos, a través de los llamados Sistemas Colectivos de Responsabilidad Ampliada del Productor (SCRAP).

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