Cuando generas ocasiones desde el minuto 2 hasta el 89 es difícil criticar la actuación colectiva de un equipo. Ambas, las opciones de marcar señaladas, muy claras. Y dependiendo del acierto de tu mejor delantero en este momento, un Álvaro Rodríguez al que se le volvió a hacer la portería chiquitita y el portero inmenso, gran actuación de Sergio Herrera mediante. Los famosos tirachinas del Elche, ante Osasuna, no estaban calibrados. Muchas piedras lanzadas, ninguna en el blanco.
La actuación franjiverde fue merecedora de los tres puntos, pero terminó con solo uno. Poco botín para lo generado. Y escasa suma para salir del bache actual, sin triunfos en 2026. Lo único positivo, más allá del hecho de imaginar que, de diez, solo un partido como este lo dejas de ganar, es que los ilicitanos dejaron su portería a cero. Con Dituro bajo palos.
En materia ofensiva la noche fue aciaga para los dos delanteros titulares. Álvaro Rodríguez y André Silva tuvieron ocasiones de sobra para marcar, el primero por cantidad y calidad de las mismas. El portugués más por lo segundo. A la desesperada, Sarabia se echó a los brazos de Rafa Mir, que volvió de su lesión con escasa participación, tanto en minutos como en apariciones.
Propuestas y dinámicas
Fue un día que define propuestas. Y que señala momentos de forma. El 0-0 premia la versión contemplativa de Osasuna, que no arriesgó lo más mínimo y esperó siempre a aprovecharse del animal herido que actualmente es este Elche. Los navarros, con la flechita hacia arriba, sumaron un punto porque las dinámicas son tan poderosas en esto del fútbol que son capaces de convertir a héroes en villanos. Y viceversa.
Álvaro Rodríguez venía siendo el héroe del Elche en estas últimas semanas. Su mejor jugador. Con acierto de cara a puerta. Nada más empezar la contienda dejó claro que no iba a ser su noche, al rematar muy desviado un gol en bandeja, con todo a favor, tras rechazo de Sergio Herrera a un incómodo disparo de Cepeda. Precisamente el cancerbero rojillo, señalado en el partido de la primera vuelta entre estos dos equipos, recorrió el camino inverso, haciéndose gigante a lo largo del encuentro, incluida una parada en el último suspiro al propio Álvaro. La última desesperación del hispanouruguayo, tras remate en el área pequeña.
Entre medias de estas dos ocasiones, Álvaro tuvo otras dos. Ambas fuera. En la primera hizo el movimiento perfecto de «9» ante la internada de Germán Valera por la izquierda. Se frenó, se dejó caer hacia el punto de penalti. Y remató, cómodo, desde ahí, el pase atrás de su compañero. De manual. La piedra se fue a las nubes. En la segunda, mucho más complicada, cabeceó al lateral de la red un gran envío lejano de Pedro Bigas.
André Silva, tampoco
De un delantero a otro, el Elche intentó cambiar de tirachinas para ver si tumbaba de una vez de una pedrada a su oponente, con la sensación de que una vez cayera el primero podrían venir otros muchos goles en tromba. No fue tampoco la noche del luso, que se orientó mal en una opción clara tras una pared en el inicio del partido y luego, en el segundo tiempo, en un lapso de apenas cinco minutos, chocó en dos ocasiones con Sergio Herrera, negándole el gol.
El otro franjiverde en intentar romper el gafe fue un recién llegado, el chileno Cepeda, que fue titular, como Tete Morente, aunque su rol transcurrió más por dentro que por fuera. Una buena acción individual de Álvaro Rodríguez le dejó en buena disposición dentro del área para marcar, pero su intento, cruzado, lo repelió un defensor a córner. El ex de Colo-Colo también probó fortuna con un obús lejano, bien direccionado, pero alto.
Los jugadores del Elche protestan al árbitro / Matías Segarra
Tras intentarlo una y otra vez, el miedo a perder se instaló en alguno de los pocos acercamientos de Osasuna a las inmediaciones de Dituro. El argentino ejerció de héroe en el minuto 91, al salvar un mano a mano que el colegiado anuló por fuera de juego, pero que no lo pareció. Poco antes, Febas había sacado bajo palos la otra gran ocasión de los navarros que, cosas de este deporte, tuvieron la última en un intento sutil y colocado de Aimar en el 94 que se marchó fuera.
Con el tirachinas en la mano y un montón de piedras alrededor de la portería de Herrera, el Elche cerró otro encuentro sin ganar. Bueno en producción ofensiva, pésimo en finalización, correcto en juego. Ya son siete duelos de liga sin ganar. Y lo que viene inmediatamente por delante infunde respeto. Toca encontrar el modo de hacer daño. Con bazookas, con tirachinas o con cuchillos de plástico.
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