Quise ayudar y me dieron un empujón con mucha agresividad

Los gritos rompieron la rutina del lunes: “¡María, ayúdame!”. Carmen, de 67 años, llevaba tiempo pidiendo socorro desde su vivienda después de quedar atrapada en el canapé de su casa. Fue su vecina de toda la vida quien, al reconocer la voz, alertó de inmediato al 112.

Hasta el edificio se desplazaron bomberos y agentes de la Policía Nacional. Tras abrir la puerta, Carmen seguía llamando a María sin cesar, por lo que decidió intervenir, algo que le ha costado muy caro. «Me hablaron con mucha agresividad, me dijo que me fuese a mi puta casa y me dio un empujón», afirma María.

María asegura que, cuando intentó acercarse, fue apartada y terminó esposada y trasladada a comisaría, donde pasó un tiempo en el calabozo antes de quedar en libertad.

Ahora, María denuncia un trato desproporcionado y habla de “abuso de autoridad”. ¿Qué pasó realmente para que María terminara en el calabozo?

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