La falta de credibilidad de la policía migratoria de Donald Trump no deja de aumentar. Este viernes el director interino de ICE, Todd Lyons, ha informado de que dos de sus agentes están siendo investigados por la agencia y por el Departamento de Justicia después de que pruebas de vídeo hayan apuntado a que pudieron “mentir bajo juramento” sobre un incidente en Minneapolis en el que uno de ellos hirió de un disparo a un inmigrante venezolano.
El caso se remonta al 14 de enero. Inicialmente la versión del Departamento de Seguridad Nacional, del que depende ICE, señaló a que tres inmigrantes venezolanos atacaron con una pala de nieve y palos de escoba a un agente que intentó detener a uno de ellos en una parada de tráfico.
Esa versión inicial aseguraba que el agente “atacado” disparó para defenderse e hirió a uno de los venezolanos, Julio César Sosa-Celis. Kristi Noem, la secretaria de Seguridad Nacional, llegó a asegurar al día después que los detenidos intentaron matar al agente.
La verdad era muy diferente y la versión fue cambiando conforme iban saliendo a la luz más pruebas. Hubo vídeos, por ejemplo, que demostraron que ni Sosa-Celis ni Alfredo Alejandro Aljorna, otro imputado, atacaron con palas ni escobas al agente. Y el jueves el principal fiscal de Minnesota, nombrado por Trump, reconoció que se habían descubierto pruebas inconsistentes con las acusaciones y pidió que se retiraran los cargos contra Sosa-Celis y Aljorna. Un juez accedió a la petición y dejó libres a los venezolanos, que no podrán ser volver acusados de esos cargos.
Ya el lunes había quedado en libertad también un tercer venezolano que había sido detenido pero no imputado, Gabriel Alejandro Hernández Ledesma. Ese vecino, que fue testigo de lo sucedido, fue arrestado y aunque nunca se presentaron cargos en su contra se le trasladó a un centro de detención de ICE en Texas. Según su abogado, fue para que no pudiera contradecir con lo que vio la versión falsa de los agentes.
Ese relato falso de los uniformados al que dio pábulo y altavoz Noem ha acabado cayendo ante la justicia y este viernes Lyons, el director de ICE, ha confirmado que los agentes han sido suspendidos y están bajo investigación y podrían acabar perdiendo su puesto de trabajo y siendo sometidos a una imputación penal. “Mentir bajo juramento es una ofensa federal grave”, ha recordado.
La tónica
No es la primera vez que la versión inicial que dan las autoridades de lo sucedido se ve desmentida por las pruebas. Tanto en el caso de Good como en el de Pretti lo que dijeron en primer momento que sucedió altos cargos como Noem, el vicepresidente J.D. Vance o el asesor de Trump Stephen Miller se probó falso inmediatamente gracias a los vídeos de múltiples testigos. También docenas de casos en que se ha tratado de imputar a manifestantes por asaltar a agentes federales o impedirles que hagan su trabajo han colapsado en los tribunales.
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