El río Ebro se encuentra nuevamente en crecida a su paso por Zaragoza. Las previsiones indican un aumento significativo del caudal, aunque dentro de lo que se considera una crecida ordinaria. Paseantes y curiosos ya pueden observar este viernes cómo el río se ha elevado como consecuencia de las últimas lluvias. Este viernes, el Ebro a su paso por Zaragoza presenta un caudal de 860 metros cúbicos por segundo. Con las lluvias previstas, podría llegar a duplicar su caudal, alcanzando los 1.800 metros cúbicos por segundo, siempre dentro de lo que se considera una crecida ordinaria.
Como en semanas anteriores, algunos tramos de los paseos de la ribera podrían verse inundados, por lo que se recomienda precaución y vigilancia.
La Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) espera nuevas precipitaciones en la cuenta del Ebro a partir de la tarde de este viernes, que se prolongarán durante toda la noche y hasta bien entrada la mañana del sábado. Se prevén lluvias intensas, con acumulaciones entre 70 y 100 litros por metro cuadrado, en la zona norte de la cuenca, desde la cabecera del Ebro en Cantabria hasta la del río Aragón, en cuya cabecera se esperan más nevadas que lluvias. Esta situación no debería generar una respuesta hidrológica significativa.
En el resto de la cuenca, los ríos experimentarán crecidas, especialmente en el eje alto del Ebro. Se estima que la subida llegue a Miranda de Ebro en la noche del sábado, con caudales entre 400 y 600 metros cúbicos por segundo, desplazándose posteriormente hacia Logroño, donde podrían registrarse caudales de 800 a 1.000 metros cúbicos por segundo al mediodía del domingo 15 de febrero.
También se esperan crecidas en las cuencas del Ega, Arga y Aragón, aunque de menor intensidad. La cuenca del Arga será la que registre los mayores caudales, con hasta 700 metros cúbicos por segundo. Estas tres crecidas confluirán en el Ebro en el entorno de Castejón, con caudales estimados entre 1.600 y 1.800 metros cúbicos por segundo.
Posteriormente, el río descenderá de forma paulatina: «Al tratarse de crecidas derivadas de lluvias previstas, existe un alto grado de incertidumbre, por lo que los datos se irán ajustando conforme se registren las precipitaciones», explica Esther Ruiz, jefa del Sistema Automático de Información Hidrológica (SAIH) del Ebro.
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