Ahora que César le ha “cerrado el grifo” a Amanda, a la abogada no le queda otra que enfrentarse a sus miedos y buscar trabajo.
Por si eso no fuera suficiente esfuerzo para ella, la vuelta a la vida laboral se le iba a complicar más de lo que ella se hubiera imaginado. Despacho al que acudía despacho en el que recibía un “no” por respuesta.
Y es que cuando estaba a punto de darse por vencida, Gabriel Ochoa se cruzó en su camino. Gabriel que es un abogado “de pasillos” no deja pasar ni una oportunidad y encontrarse con Amanda para él era un golpe de suerte. ¿Opinará lo mismo la abogada?
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