Suiza votará en referéndum el próximo mes de junio si limita a 10 millones el número máximo de población con residencia en el país, en una iniciativa que dejaría sin permiso de residencia a extranjeros. Lo presenta la formación de extrema derecha Partido Popular Suizo, presidido por Marcel Dettling, que no cuenta con el apoyo del Gobierno federal. En concreto, los suizos están llamados a participar en una consulta el 14 de junio sobre si el país limita a 10 millones los ciudadanos que cuentan con residencia permanente en Suiza para el año 2050. En la actualidad se calcula que el país posee una población de algo más de nueve millones, por lo que, de salir adelante, el Gobierno podría verse obligado a tomar medidas casi inmediatas. Se calcula que alrededor del 25%-27% de la población total de Suiza es extranjera.
El Consejo Federal suizo y el Parlamento ya han pedido el rechazo de la medida ultranacionalista, advirtiendo de que pondría en peligro el crecimiento económico y los tratados de seguridad de Schengen (libre circulación de personas con la UE).
La iniciativa del Partido Popular Suizo será sometida a votación tras cosechar el número suficiente de firmas, en el marco del sistema de democracia directa suiza. Este tema se incluye en uno de los recurrentes referendos que organiza el país, que cuenta con mecanismos para consultar a su población de forma regular las iniciativas legislativas. Las encuestas prevén un empate técnico.
Ese mismo día, los suizos también se pronunciarán sobre una reforma de la función pública, que busca precisamente reducir el número de contrataciones, con la intención del Ejecutivo helvético de reducir las admisiones de 6.600 a 4.000.
La propuesta de la ultraderecha
Según la propuesta de la ultraderecha si se superan los 9,5 millones de habitantes, algo que puede suceder en poco tiempo, el Gobierno deberá activar medidas de emergencia, limitando drásticamente el asilo y la reagrupación familiar. Si se alcanza el tope de 10 millones, Suiza estaría obligada a renegociar o incluso romper tratados internacionales, incluyendo la libre circulación de personas con la Unión Europea.
La propuesta se deriva de los dogmas de la ultraderecha al más puro estilo trumpista. Se culpa al incremento en el número de extranjeros del alza del precio de los alquileres y de la escasa oferta de vivienda. También existen problemas de masificación en escuelas públicas y el transporte.
Las grandes empresas se oponen
Las grandes empresas han alertado de que limitar la entrada de trabajadores extranjeros puede disparar los costes salariales o hacer que las empresas se trasladen a otros países por falta de mano de obra suficiente. Multinacionales como Nestlé, Novartis y Roche se han manifestado en contra de las limitaciones propuestas. Además, los trabajadores extranjeros aportan mucho más al sistema de seguridad social de lo que consumen. El fin de la libre circulación podría dejar a Suiza fuera del mercado único europeo, su principal socio comercial.
















