Ford Motor Company da un paso más en la carrera por democratizar la conducción asistida en Europa y lo hace desde España. La multinacional estadounidense ha anunciado la llegada de su tecnología de conducción sin manos en el volante, Ford BlueCruise, al renovado Ford Kuga, el SUV que se fabrica en la planta de Almussafes y que se ha convertido en uno de los pilares comerciales de la marca en el continente.
La decisión no es menor. El Kuga es uno de los modelos familiares más vendidos de la firma en Europa y, con esta actualización, Ford eleva su posicionamiento tecnológico en un segmento cada vez más competitivo, donde la conectividad y las ayudas avanzadas a la conducción marcan la diferencia tanto como el diseño o la eficiencia.
Conducción sin manos en el 95% de las autopistas
BlueCruise fue el primer sistema de conducción “sin manos en el volante, con la vista en la carretera” homologado en Europa. Su estreno tuvo lugar en 2023 a bordo del Ford Mustang Mach-E, el SUV eléctrico que simboliza la transición de la marca hacia la electrificación. Ahora, esa misma tecnología aterriza en un modelo de gran volumen, ampliando su alcance a un público mucho más amplio.
El sistema permite al conductor retirar las manos del volante cuando circula por las denominadas BlueZones, tramos previamente cartografiados y autorizados para su uso. Estas zonas cubren ya aproximadamente el 95% de las autopistas en 16 países europeos, lo que en la práctica supone que la mayoría de los grandes desplazamientos por carretera pueden realizarse con este nivel de asistencia.
Eso sí, Ford insiste en que se trata de una tecnología “hands-off, eyes-on”: el conductor puede soltar el volante, pero debe mantener la atención en la vía en todo momento. El vehículo monitoriza que la mirada permanezca en la carretera, reforzando así la seguridad del sistema y su uso responsable.
Dirección, aceleración y frenado bajo control
BlueCruise no es un elemento aislado, sino que se apoya en las capacidades del control de crucero adaptativo inteligente (IACC) del Kuga. A partir de esa base, el sistema gestiona de forma activa la dirección, la aceleración, el frenado y el posicionamiento dentro del carril.
En la práctica, el SUV es capaz de mantener la distancia de seguridad con el vehículo precedente, adaptarse a los cambios de ritmo y conservar la trayectoria de forma autónoma en autopista. También puede operar en situaciones de tráfico denso, con paradas frecuentes, lo que convierte los trayectos largos o los atascos urbanos en experiencias mucho menos estresantes para el conductor.
Desde la compañía subrayan que “BlueCruise está listo para aportar un nuevo nivel de comodidad y utilidad en uno de los vehículos familiares más populares de Europa”. El mensaje es claro: la conducción asistida de nivel avanzado deja de ser patrimonio exclusivo de modelos eléctricos o de nicho y pasa a integrarse en un SUV de producción masiva.

Equipamiento y disponibilidad en la gama
La tecnología BlueCruise se integra dentro del paquete Asistencia al Conductor. En el caso del Kuga, viene de serie en las versiones más equipadas, ST-Line X y Active X, mientras que se ofrece como opción en los acabados Titanium y ST-Line.
Su disponibilidad está prevista a partir del mes de abril, reforzando así el atractivo comercial del modelo en un momento clave del ejercicio. Con esta estrategia, Ford busca impulsar tanto las versiones más altas de gama como las intermedias, donde el cliente puede personalizar el nivel tecnológico según sus necesidades y presupuesto.
La apuesta por la conducción asistida se enmarca en un contexto regulatorio y de mercado cada vez más exigente. Los consumidores europeos valoran de forma creciente los sistemas que reducen la fatiga al volante y aumentan la seguridad activa, especialmente en desplazamientos interurbanos y viajes familiares.
Más conectividad y sonido optimizado
La actualización del Kuga no se limita a la incorporación de BlueCruise. Ford ha aprovechado esta renovación para optimizar el sistema de audio B&O Premium, mejorando la experiencia sonora en el habitáculo y reforzando el carácter tecnológico del modelo.
Además, se introduce una opción de conectividad premium que amplía las posibilidades de entretenimiento a bordo. Los clientes podrán acceder a música, vídeos y otros contenidos a través de algunos de los servicios de streaming más populares, una funcionalidad especialmente pensada para los tiempos de espera o las pausas durante los viajes largos.
Con estas mejoras, el Kuga consolida su posicionamiento como SUV familiar digitalizado, alineado con las nuevas demandas de un usuario que ya no concibe el coche como un mero medio de transporte, sino como un espacio conectado y multifuncional.
Modelos de pago flexibles
Uno de los aspectos más relevantes de la estrategia de Ford es la flexibilidad en el acceso a BlueCruise. La marca ofrece varias fórmulas para adaptarse a diferentes perfiles de cliente.
Por un lado, existe la posibilidad de realizar un pago único que permite disfrutar del sistema sin cuotas adicionales durante años. Esta opción está pensada para quienes desean incorporar la tecnología de forma permanente y amortizarla en el largo plazo.
Por otro, se habilitan planes mensuales y anuales dirigidos a conductores que quieran probar el sistema o que solo necesiten la conducción sin manos en determinadas épocas del año, como las vacaciones estivales o periodos de viajes de negocios frecuentes. Este modelo por suscripción introduce una lógica más cercana a los servicios digitales que al automóvil tradicional.
Además, todos los Kuga compatibles con BlueCruise podrán beneficiarse de un periodo de prueba de tres meses, lo que permitirá a los usuarios experimentar de primera mano sus ventajas antes de decidir el tipo de contratación.
Almussafes, en el centro de la estrategia
El hecho de que el Kuga se fabrique en España añade un componente estratégico a este lanzamiento. La planta de Almussafes, en Valencia, se sitúa así en el epicentro de la transformación tecnológica de Ford en Europa, integrando soluciones avanzadas en un modelo producido localmente.
En un momento de transición industrial marcado por la electrificación y la digitalización, la incorporación de BlueCruise al Kuga refuerza la competitividad de la factoría española y consolida su papel dentro de la red productiva del grupo.
Con este movimiento, Ford no solo mejora el atractivo de uno de sus SUV estrella, sino que también envía un mensaje al mercado: la conducción asistida avanzada deja de ser un lujo para convertirse en una realidad cada vez más accesible en el corazón del segmento familiar.
Fuente











