España está viviendo uno de los peores temporales de viento estos días. Algo que sin duda supone un riesgo para los automovilistas debido a las fuertes rachas de viento que golpean sus vehículos y puede hacer que pierdan su control desatando un accidente. Basta salir de un túnel en un día de temporal para entenderlo: el coche se desplaza medio metro sin avisar y el volante exige una corrección inmediata. Lo que muchos no saben es que, en cada vez más vehículos, hay un sistema trabajando en segundo plano para amortiguar ese golpe.
Coche circulando con mucho viento / Neomotor
Se llama Crosswind Assist, Crosswind Stabilization, Crosswind Stability Control (CSC) o Side Wind Stabilisation, según la marca. La idea es la misma: ayudar al conductor a mantener el vehículo en su carril cuando recibe una ráfaga fuerte de viento lateral.
Qué es y cómo actúa
No hay un anemómetro midiendo el viento. El sistema no “sabe” cuánto sopla fuera, sino que interpreta cómo reacciona el coche. Utiliza los mismos sensores del ESP/ESC: tasa de giro (yaw), aceleración lateral, ángulo de dirección y velocidad de las ruedas.
Si el conductor mantiene el volante casi recto y, de repente, el vehículo empieza a girar y desplazarse lateralmente sin que haya orden de giro, el software interpreta que una ráfaga está empujando la carrocería. En ese instante genera un ‘contramomento’. En la mayoría de casos lo consigue mediante frenadas suaves y asimétricas en las ruedas del lado desde el que sopla el viento. Esa pequeña diferencia de frenado ayuda a enderezar el coche. Todo sucede en milisegundos y sin que el conductor perciba más que una ligera sensación de corrección.

Coche adelantando a un camión golpeado por el viento / Neomotor
En algunos modelos, la función se integra también en la dirección asistida eléctrica, que aplica una pequeña fuerza en el volante para compensar el empuje lateral. Incluso hay soluciones mixtas que combinan frenos, dirección y suspensión.
Este sistema está pensado principalmente para autopista y vías rápidas. En turismos y comerciales ligeros suele activarse a partir de unos 70–80 km/h y puede mantenerse operativo hasta 180 o incluso 200 km/h, según el modelo. Por debajo de esas cifras no suele intervenir, ya que el riesgo de perder el control por un golpe lateral de viento es casi nulo.
A alta velocidad, combinar ESP con un sistema de estabilización por viento lateral puede evitar hasta un 30% más de accidentes en situaciones de viento cruzado fuerte frente a vehículos que solo montan ESP convencional . Ese margen puede marcar la diferencia entre un susto y una salida de vía.
¿Dónde es más útil?
Existen escenarios donde este sistema de seguridad tiene mayor incidencia: un puente elevado con viento racheado, la salida de un túnel hacia una autopista abierta, y en los adelantamientos a un camiones, donde el flujo de aire puede empujar con violencia a un turismo. Es precisamente en ese “escalón” de fuerzas, cuando el vehículo pasa de una zona protegida a otra expuesta, donde el sistema amortigua la primera sacudida.
Su eficacia es mayor cuanta más superficie lateral tiene el vehículo. Furgones altos, monovolúmenes, SUV de gran tamaño y camiones actúan como auténticas velas ante una ráfaga. En camiones modernos, sistemas como Volvo Dynamic Steering detectan los efectos del viento y aplican microcorrecciones en la dirección para que el conductor apenas note la sacudida. Mercedes Sprinter, Vito y Clase V, Ford Transit y Transit Custom o Volkswagen Crafter integran este tipo de asistente de viento lateral como subfunción del ESP.

Furgoneta circulando con viento en un puente / Neomotor
En turismos y SUV la implantación es más heterogénea, pero ya no es residual. Mercedes-Benz lo ha extendido a modelos como el GLB o GLS, Hyundai lo ofrece bajo la denominación Crosswind Stability Control en modelos como Staria o Tucson, y el Grupo Volkswagen incorpora compensación de viento lateral en vehículos con dirección electromecánica. Como dato curioso, el primer turismo de serie en estrenar esta tecnología fue el Mercedes Clase S en 2009. Desde la alta gama pasó a furgonetas y, poco a poco, a modelos más accesibles.
En un contexto de temporales cada vez más frecuentes, el asistente de viento lateral es uno de esos ADAS discretos que no salen en las portadas, pero que pueden intervenir justo cuando el viento manda más que el motor para salvar la vida del conductor.













