El derbi más txuri urdin de San Mamés volvió a ser una fiesta de las aficiones vascas de Athletic y Real Sociedad. Hubo un ambientazo prepartido, durante el mismo y también al final. Una fiesta disfrutona para todos en primera instancia, pero en la que sufrieron más los locales y terminaron celebrando los visitantes. No sucedía aquí desde hacía más de cinco años. Ya le tocaba a los realistas que se animaban a visitar San Mamés y Bilbao.
Lluviosa previa
El gran día comenzó por la tarde, pese a ser un día laboral, con numerosos aficionados txuri urdin en la capital vizcaína, muchos de ellos trabajadores o estudiantes que residen allí, mientras llegaban los demás desde Gipuzkoa. Bilbao recibió con una lluvia molesta pero que no evitó el buen ambiente, siempre cordial, en la previa del encuentro por las calles aledañas al estadio rojiblanco. Sonrisas, banderas, camisetas y muy buen rollo. Y cervezas como protagonistas, más que el café o el ron que están de moda ahora.
No estaba previsto pero la afición realista acudió finalmente al hotel donde descansaba el equipo para hacer otro recibimiento como el de Vitoria en el camino del autobús hacia San Mamés.
Colorido en el estadio
No fue una invasión ni mucho menos como la de Mendizorrotza, pero hubo ‘infiltrados’ txuri urdin por todo el estadio, más allá de la zona visitante. Principalmente en la tribuna alta, justo debajo del lugar de los informadores, donde quizá eran hasta mayoría. La afición rojiblanca recibió a los suyos con un mosaico precioso y un ambiente espectacular, algo que también hicieron los realistas en menor medida con el azul y blanco por bandera. Bultzada dejó claro el mensaje en una pancarta. “El sueño sigue vivo”, y el equipo se encargó de ello.
Ni se callaron ni se dejaron callar durante todo el partido los realistas, que protestaron con incredulidad el no penalti de Laporte, la acción de Adama con Aramburu o la amarilla por simular a Guedes, pero que sobre todo celebraron al 200% el gol de Turrientes, que provocó el delirio en los txuri urdin. El grito de gol dio paso al tradicional ‘Dale Cavese’ de visitante, que no faltó, provocando alguna irritación en seguidores locales enfadados con el resultado del equipo. Aficionados que pitaron a Remiro cada vez que le pasaban el balón e hicieron lo propio después con Aramburu cuando fue cambiado. Hubo tramos de tensión y protestas, incluso algún evitable amago de conflicto, más verbal que otra cosa, en la tribuna, pero los realistas gozaron de su equipo y de ganar en semejante escenario y situación.
El txuri urdin se impuso
No por número pero el color y la voz txuri urdin se impusieron al término del encuentro con la tremenda victoria realista en territorio comanche. Cientos de ellos se quedaron en el estadio a celebrar con el equipo, a cantar a Oyarzabal, al protagonista Turrientes mientras hablaba para la televisión y también entonaron dos himnos ya en clave realista. El ‘Pulpo pa cenar’ y el actual hit de ‘Llévame a Sevilla, Orri Óskarsson’. Pero es que sólo se escuchaba a realistas en las afueras de la ‘Catedral’, que fue conquistada para mantener el sueño de vivir una final muy vivo.












