El Partido Popular de Aragón, el núcleo cercano a su presidente Jorge Azcón, será quien lleve la batuta en las negociaciones con Vox, que apostará por el equipo cercano a Santiago Abascal. El liderazgo de Azcón y su equipo cuenta con el visto bueno de Génova (sede nacional del PP), que estará pendiente de la negociación, pero que da autonomía a sus barones para tomar sus decisiones. Ya lo hizo en la campaña y lo ha hecho en Extremadura. En Vox sucede todo lo contrario, con la dirección nacional dirigiendo todos los movimientos, sea el territorio que sea.
Este miércoles, la vicepresidenta en funciones de la DGA, Mar Vaquero, admitía que el PP aragonés «no es una isla», en la rueda de prensa posterior al Consejo de Gobierno. Los populares aragoneses saben que tienen «una conexión con el resto de comunidades autónomas y con el partido a nivel nacional». Una relación en la que se comparte información y se concreta cómo avanzan las políticas o, en este caso, las negociaciones. Pero sin la tutela o imposición que el equipo más cercano a Santiago Abascal sí lleva a cabo con sus dirigentes autonómicos. El propio Jorge Azcón admitía ayer que Alejandro Nolasco, candidato de Vox en Aragón, tendrá en las conversaciones «un papel», sin precisar cuál, pero cargaba de responsabilidad en el diálogo a Abascal y su entorno.
El equipo que acompañará a Azcón en las negociaciones es de sobra conocido. La propia Vaquero, mano derecha del presidente popular en el Gobierno autonómico y una de las mayores responsables de la atracción de inversiones a la comunidad durante la legislatura, el gran éxito del Ejecutivo de Azcón; será una pieza importante. También lo será Octavio López, consejero de Fomento en funciones y la persona con mayor orden y control del PP aragonés desde hace tiempo. Es el hombre de más confianza para Azcón en lo que se refiere a tareas orgánicas y uno de los muñidores de los acuerdos que llevaron al popular al sillón de la Presidencia del Pignatelli. López fue también fundamental en las conversaciones entre PP y Vox que finalizaron con Marta Fernández como presidenta de las Cortes, unos meses antes de la investidura de Azcón en agosto de 2023.
Ese núcleo duro de Azcón lo completa Roberto Bermúdez de Castro, consejero de Hacienda del Gobierno de Aragón que ya está en funciones. Sin embargo, el oscense fue el político popular más beligerante con Vox en la pasada legislatura y sus encontronazos, sobre todo por la gestión de la inmigración, fueron más que sonados. Esto podría alejar algo a Bermúdez de Castro de estas primeras conversaciones con la ultraderecha.
Vox, por contra, apostará todo por un equipo dirigido desde Madrid. Montse Lluis, secretaria general adjunta y vicesecretaria nacional de Acción de Gobierno y Coordinación Parlamentaria de la ultraderecha, es la persona designada por Abascal para llevar las negociaciones en los territorios. Una vieja conocida de Azcón y su equipo, ya que Lluis se reunió a pocas semanas de la convocatoria del adelanto electoral para intentar salvar in extremis la fallida negociación por los Presupuestos. Antes, Lluis fue la representante de la dirección nacional de Vox en la Comisión de Seguimiento del pacto entre el PP y la ultraderecha de 2023, por el que compartieron Ejecutivo autonómico durante once meses. La secretaria general adjunta y vicesecretaria nacional de Acción de Gobierno y Coordinación Parlamentaria formaba parte de un tridente que completaban Alejandro Nolasco (líder del partido en Aragón y entonces vicepresidente primero de la DGA) y Ángel Samper (entonces consejero de Agricultura, ya fuera del partido). Mar Vaquero, Octavio López y Roberto Bermúdez de Castro defendían los intereses del PP en aquel foro.
A la autonomía de Azcón y su equipo para negociar se le suma un factor que tanto el PP como Vox valoran positivamente, como es la buena relación del popular con Santiago Abascal. Compañeros en Nuevas Generaciones cuando el líder ultraderechista estaba en el PP, ambos mantienen una relación fluida. Azcón también habla con Kiko Méndez Monasterio, mano derecha de Abascal. Este factor facilita las conversaciones entre los dos partidos, frente al caso de Extremadura, en el que María Guardiola se ha posicionado como una de las líderes populares más beligerantes con Vox y que más ha transmitido, tanto en público como en privado, sus críticas a la ultraderecha.
Las conversaciones entre los dos partidos son todavía una primera toma de contacto en esta nueva etapa. Ambos hablan de «competencias y responsabilidades» y, sobre la mesa, ahora no hay vetos a ningún miembro de la otra fuerza.














