Llegó vestido con ropa de abrigo que se quitó cuando accedió a la habitación descubriendo que llevaba puesta una camiseta de la Policía Nacional y sometió a la víctima a diferentes preguntas que la hicieron creer que se trataba de un verdadero policía. Esos son algunos de los detalles de la denuncia de la joven latinoamericana que acusó al árbitro de Segunda División asturiano al que ahora se investiga por un posible delito de agresión sexual, tal y como desveló LA NUEVA ESPAÑA. La instrucción del caso sigue su curso y las pesquisas policiales están aún activas para tratar de aclarar si pudiera haber más casos similares de un perfil que, según indican fuentes cercanas al caso, se considera «preocupante» en ámbitos policiales.
Los hechos se investigan también fuera de Asturias. Tal y como desveló este periódico, el implicado, supuestamente, contactó con la mujer, que ejercía la prostitución, a través de su teléfono móvil. Según consta en la denuncia, ambos concertaron una cita en un piso de la ciudad donde se ejerce la prostitución. Según este mismo relato, el árbitro accedió a la casa vestido con ropa de abrigo. Una vez en la habitación según la víctima, se quitó el abrigo y, se quedó con una camiseta con distintivos de la Policía Nacional. No consta en la denuncia que usara ningún tipo de placa para amedrentar a la mujer.
Las mismas fuentes explican que, entonces, el investigado comenzó a hacer una serie de preguntas a la víctima sobre su situación legal en España. Preguntas que le hacía con la citada camiseta con distintivos de la Policía Nacional puesta. Esas preguntas, casi un interrogatorio segun lo sentía la denunciante, eran sobre la situación legal de la víctima, de nacionalidad venezolana. Algunas de esas cuestiones eran relativas a si tenía papeles para residir legalmente en España y que si era consciente de que podía ser expulsada del país.
La víctima tuvo «miedo»
Es en este contexto donde produce la presunta agresión sexual. La víctima dio por hecho que el investigado era un agente de la Policía Nacional y «por miedo» y para evitar tener un problema legal accedió a mantener relaciones con él, sin que este abonara el precio. La sometió, como avanzó este diario, a «diferentes prácticas sexuales». Tras esta situación, que tuvo lugar a finales de enero, fue cuando la víctima decidió interponer una denuncia en la policía de Gijón.
En un principio, los agentes de la Unidad de Familia y Mujer (UFAM) de la comisaría de la Policía Nacional del barrio de El Natahoyo dieron con el implicado a través de su número de teléfono móvil ya que es el que había empleado para contactar con la mujer. Posteriormente, fue reconocido por la denunciante en una foto. Según las fuentes consultadas, era la primera vez que el árbitro accedía a los servicios de esta mujer. Es decir, ella no le conocía de antes. En el registro de la casa del árbitro, en Oviedo, los policías encontraron «uniformes y merchandising» de diferentes cuerpos policiales españoles. El hombre está en libertad condicional y tiene una orden de alejamiento hacia la denunciante.
La investigación trata ahora de determinar si pudiera haber casos similares. Se trata de un perfil delictivo de riesgo. Esto es debido a que, por su oficio de árbitro profesional, se entiende que tenía recursos económicos más que de sobra para contratar los servicios de una profesional del sexo y abonarlos. También por el hecho de exhibir una camiseta o polo de la Policía Nacional. No consta que tenga antecedentes por otros delitos contra la libertad sexual. Sí que tiene, por el contrario, conflictos por hurto y conducción temeraria, no computables a efecto de reincidencia.
El colegiado, apartado
El árbitro, por otro lado, ya está apartado de su actividad. La Real Federación Española de Fútbol decidió suspenderlo deforma cautelar a raíz de la publicación por parte de este periódico de lo sucedido. Al menos, hasta que se aclare su culpabilidad. De hecho, el presidente del ente asentado en Las Rozas (Madrid), Rafael Louzán ya dijo que «la actuación va a ser siempre inmediata» y que «no caben medias tintas en estas situaciones». El colegiado fue detenido a finales de enero y el primer fin de semana de febrero llegó a pitar un partido en la categoría de plata tras haber pasado por los calabozos. También, hizo vida normal incluso el día que se conocieron los hechos acudiendo a los sitios a los que iba con frecuencia. Se trata de una persona residente en Oviedo y muy conocida allí.











