«Cuando impuse aranceles históricos a casi todos los países extranjeros el pasado mes de abril, los críticos dijeron que mis políticas provocarían una crisis económica mundial. En cambio, han creado un milagro económico estadounidense y estamos construyendo rápidamente la mayor economía de la historia del mundo, ¡y a los demás países les va muy bien!». Son palabras del presidente de EEUU, Donald Trump, publicadas el pasado 30 de enero en el ‘Wall Street Journal’.
En su artículo, el magnate neoyorquino alaba la política que ha caracterizado los primeros meses de su segundo mandato: la ofensiva arancelaria que impuso el pasado 2 de abril, en su autoproclamado ‘Día de la Liberación’, aumentando ostensiblemente las tarifas a sus principales socios comerciales, con mayor intensidad a mayor animadversión el presidente sentía por los gobernantes de cada país y sus políticas.
Las consecuencias las han sufrido ellos
Casi un año después, las consecuencias de los aranceles ya son palpables. Según un estudio de la Reserva Federal de Nueva York, el 90% de la carga de los aranceles recayó sobre las empresas y consumidores estadounidenses. En su análisis, el banco central del estado se basa en los datos de importación hasta noviembre de 2025. Revisándolos, han percibido que el 94% de la incidencia arancelaria recayó en Estados Unidos durante los primeros ocho meses de 2025, ya que un arancel del 10% provocó una disminución de tan solo 0,6 puntos porcentuales en los precios de las exportaciones extranjeras.
Sin embargo, las consecuencias arancelarias se suavizaron hasta final de año, pasando a caer la mayor proporción en los exportadores extranjeros. En noviembre, un arancel del 10% se asoció con una disminución del 1,4% en los precios de las exportaciones extranjeras, «lo que sugiere una repercusión del 86% en los precios de las importaciones estadounidenses».
Múltiples evidencias
Así, los hallazgos de la Fed neoyorquina se alinean con otra investigación independiente, realizada por el Instituto Kiel de Alemania, que estimó el pasado mes de enero que los importadores y consumidores estadounidenses asumen el 96% del coste arancelario, mientras que los exportadores extranjeros absorben solo alrededor del 4%. A tenor de las cifras, el organismo tildó las tarifas impuestas por la Administración Trump como un «autogol».
La exsubdirectora del Fondo Monetario Internacional (FMI), Gita Gobinath, apuntó en un informe de la Oficina Nacional de Análisis Económico (NBER) estadounidense que, pese a que el shock arancelario de 2025 aún no es tan grande como sugieren los anuncios políticos, «sus costes recaen en gran medida sobre Estados Unidos», ya que los exportadores, en promedio, no han bajado sus precios.
Los aranceles se han moderado
En el famoso Día de la Liberación, Trump anunció a bombo y platillo elevadas tarifas para sus mayores socios comerciales. Con China, por ejemplo, el país acumulaba un déficit comercial de 270.000 millones de dólares, e impuso un arancel del 34% sobre los productos de dicha procedencia. Vietnam (46%), Camboya (49%), la Unión Europea (20%) o Tailandia (37%) se encontraban entre los más damnificados por la ofensiva.
La tarifa media entre los principales objetivos de EEUU era, en aquel entonces, del 29,41%, según cálculos realizados por EL PERIÓDICO. Sin embargo, diez meses después, el porcentaje desciende hasta el 18,35%, muestra de la desescalada de tensión comercial emprendida por la Casa Blanca. Muestra de ello es China, principal rival comercial de EEUU, cuyo arancel aplicable en la actualidad es del 10%, 24 puntos inferior al anunciado entonces.
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