«Al Aston Martin le falta un poco de todo: motor, balance, agarre… y una buena parte se debe al propulsor«, esas han sido las palabras de Lance Stroll, compañero de Fernando Alonso, este jueves en Sakhir. El AMR26 está suponiendo una profunda decepción para la escudería británica. Fernando Alonso está pudiendo rodar gracias a los muchos agujeros que han hecho en su monoplaza para que la mecánica no se recaliente, pero que desconfiguran la aerodinámica.
El español ha llegado casi al centenar de vueltas, pero sus tiempos están lejísimos de los equipos de cabeza. Eso sí el bicampeón del mundo de la Fórmula 1 ha cosechado información de gran valor para los ingenieros de Aston Martin gracias a su buen hacer al volante, donde ha logrado llegar al límite de 316 kilómetros por hora impuesto por su escudería. De hecho, según ha contado Antonio Lobato el asturiano ha llegado a tirar sus guantes al suelo.
El asturiano ha puesto su mejor tiempo en 1:38.248 casi cuatro segundos por encima de Leclerc que ha marcado el ritmo de las pruebas, y consigue dejar buenas sensaciones para el equipo con los neumáticos duros, cuyo objetivo era rodar y probar el nuevo motor que ha respondido de manera satisfactoria. El mejor tiempo lo ha marcado el monegasco Charles Leclerc con un 1:34.273 que sitúa todas las miradas puestas en Ferrari cuyo monoplaza ha alcanzado en recta una velocidad punta de 338 kilómetros por hora.
Sin embargo, las palabras de Stroll suponen un mazazo para todos los seguidores de la escudería. Una impresión negativa del coche que borra de un plumazo la esperanza de pelear por las victorias, al menos en el inicio de la temporada: El canadiense ha señalado que el equilibrio del motor no reacciona muy bien y que la única cosa positiva del coche es que «la decoración es bonita«. «Tenemos que tratar de encontrar cuatro segundos de rendimiento«, ha sentenciado.














