La pesca de palangre, un arte extendido por todo el mundo para capturar especies como el atún o el pez espada, lleva décadas afrontando un desafío colateral de graves consecuencias ecológicas y económicas: la captura incidental de tiburones. Decenas de millones mueren cada año de forma accidental en anzuelos destinados a otros peces, un factor clave en el declive de sus poblaciones.
Un equipo de investigadores de la Universidad Atlántica de Florida (FAU) ha desarrollado y probado con éxito un innovador dispositivo disuasorio que, empleando materiales simples y de bajo coste, podría reformar la industria y ofrecer un alivio urgente a estas especies amenazadas.
El mecanismo, que ya cuenta con una solicitud de patente, se basa en una reacción galvánica. Al emparejar zinc y grafito en agua de mar, se genera un campo eléctrico de baja intensidad alrededor del anzuelo. Los tiburones, dotados de un sofisticado sistema sensorial capaz de detectar mínimas variaciones eléctricas en el agua, perciben este campo y evitan el cebo. Lo crucial del hallazgo es que los túnidos y los peces espada, son insensibles a este estímulo, por lo que su índice de captura no se ve afectado.
Viabilidad económica y práctica
«Los tiburones tienen una capacidad increíble para detectar incluso los campos eléctricos más pequeños, y nuestras pruebas muestran que este nuevo enfoque puede usarse para mantenerlos alejados de los anzuelos cebados. Al mismo tiempo, especies objetivo importantes como el atún y el pez espada no se ven afectadas en absoluto«, explica Stephen Kajiura, inventor senior del dispositivo y autor principal del estudio.
Activistas cortan las líneas de pesca que atrapó a un tiburón. / © Pedro Armestre / Greenpeace
Los ensayos de campo, cuyos resultados se han publicado en la revista ‘Canadian Journal of Fisheries and Aquatic Sciences’, arrojaron datos prometedores. En pruebas realizadas con palangres de fondo, el tratamiento con zinc/grafito redujo la captura de tiburones costeros entre un 62,3% y un 69,5% en comparación con los anzuelos no tratados. El efecto fue particularmente notable para especies comunes como el tiburón agudo atlántico (Rhizoprionodon terraenovae) y el tiburón punta negra (Carcharhinus limbatus).
Un aspecto fundamental para la posible adopción de esta tecnología por parte del sector pesquero es su viabilidad económica y práctica. El zinc y el grafito son materiales baratos y ampliamente disponibles. De hecho, el zinc ya es comúnmente utilizado en la industria marítima como ánodo de sacrificio para prevenir la corrosión en los cascos de las embarcaciones.
Un impacto devastador
«Lo que hace que este sistema sea tan emocionante es su practicidad. Esto significa que podría adoptarse de manera rápida y rentable, proporcionando una solución real para reducir la captura incidental de tiburones al tiempo que se apoyan las pesquerías sostenibles», destaca Kajiura.
El estudio también señala que, si bien el campo eléctrico es más fuerte cerca del anzuelo y requiere que cada línea lleve su propio dispositivo, el ánodo de zinc se desgasta lentamente y es barato y fácil de reemplazar. Además, las pruebas preliminares en aguas pelágicas del Golfo de México indicaron que la captura de peces espada y atunes de aleta amarilla fue similar o ligeramente superior en los anzuelos tratados, confirmando que el método no perjudica la rentabilidad del objetivo comercial.

Ejemplar de pez espada. / Unsplash
La urgencia de encontrar soluciones de este tipo es global. A pesar de las estrictas regulaciones en las aguas de algunos países, los tiburones siguen siendo víctimas incidentales del palangre y otras artes. A nivel mundial, se estima que decenas de millones de tiburones mueren cada año de forma accidental. Dado su lento ciclo reproductivo y su larga vida, estas cifras tienen un impacto devastador en la conservación de sus poblaciones y en el equilibrio de los ecosistemas marinos.
Triple beneficio
Los investigadores reconocen que la respuesta al repelente puede variar según la especie, como sugirieron los resultados menos concluyentes obtenidos en pruebas con tiburones de aguas profundas, pertenecientes a un orden diferente (Squaliformes). Por ello, abogan por realizar ensayos a mayor escala en pesquerías pelágicas, donde el problema de la captura incidental es masivo.
«Nuestro enfoque podría ampliarse a las pesquerías de palangre pelágico, en las que millones de tiburones son capturados como ‘bycatch’ (pesca incidental) anualmente. Incluso una reducción del 60% al 70% en la captura incidental de tiburones, como la observada en las pruebas realizadas en Florida, podría tener un impacto enorme en las poblaciones globales de tiburones«, afirma Kajiura.

El dispositivo, con patente en trámite, funciona combinando zinc y grafito en agua de mar, lo que crea un campo eléctrico que los tiburones pueden detectar y los repele del cebo sin afectar a los peces objetivo. / Stephen Kajiura, Ph.D., FAU
El dispositivo se presenta así, según los expertos, como una herramienta con triple beneficio: ecológico, al proteger a especies vulnerables; económico, al mantener los índices de captura comercial y reducir daños en el equipo y pérdidas de anzuelos; y de seguridad, al minimizar los riesgos para las tripulaciones que deben manipular tiburones en cubierta.













