Han tenido que pasar cinco horas para que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, haya hablado por primera vez de Rodalies. Tras tres semanas de silencio, el jefe del Ejecutivo ha dejado para su segunda intervención en la comparecencia en el Congreso de este miércoles las explicaciones sobre el caos ferroviario en Cataluña. Sánchez ha delegado todos estos días las (pocas) referencias públicas sobre el apedazado servicio durante 22 días en manos del ministro de Transportes, Óscar Puente, que a su vez ha encomendado la tarea de coordinación a su número dos, el secretario de Estado, José Antonio Santano, instalado en Barcelona desde el 3 de febrero, sin fecha de regreso.
Sánchez ha vuelto al atril casi a la una del mediodía y ha comenzado justificándose por no referirse antes a Rodalies porque la “gravedad del accidente de Adamuz” hacía que dedicara más tiempo a dar explicaciones sobre ello. Y ha arrancado su intervención explayándose sobre asuntos de política internacional. Después, ha hablado de Adamuz otra vez. Y del Yak 42, el metro de Valencia, la Dana o el accidente de Angrois. Tras todo eso, el presidente, por fin, cuando ya había pasado más de una hora, se ha referido a Rodalies para asegurar que los problemas responden a las inclemencias meteorológicas y a la falta histórica de inversión, de la que ha responsabilizado al PP.
«Cicatrices» difíciles de subsanar
El presidente del Gobierno ha recordado que el Gobierno del PP solo ejecutó “un paupérrimo 10%” del plan de Rodalies 2008-2015 y que, en cambio, el que ha impulsado su ejecutivo (para el periodo 2020-2030) movilizaba 6.000 millones “y están adjudicados 2.400 millones”, unas inversiones “acordadas con el president Quim Torra y después con Pere Aragonès”. Sánchez ha justificado el mal estado de Rodalies por un “déficit inversor que deja cicatrices y que necesita mucho tiempo para poder subsanar”, aunque a renglón seguido ha apelado a la portavoz de Junts en el Congreso, Míriam Nogueras, “no me podrá negar que en ejecutar hemos ejecutado”.
El presidente ha insistido en que su Ejecutivo aplica «compromiso, diálogo y autogobierno» en Rodalies y que prueba de ello es la constitución de la nueva empresa mixta. «Estamos en el camino correcto, nos queda mucho, pero los recursos y la orientación son los indicados«, se ha mostrado convencido Sánchez.
El PP ni Vox tampoco hablan de Catalunya
La portavoz parlamentaria de Sumar, Verónica Martínez Barbero, había sido la primera en solidarizarse con las “miles de personas que no llegan a trabajar o estudiar” por culpa del caos de Rodalies, algo que ni el presidente del PP, Alberto Núñez Feijoo, ni el de Vox, Santiago Abascal, habían hecho en sus intervenciones previas, centradas únicamente en Adamuz, igual que había hecho Sánchez.
Un tren lleno de pasajeros en la estación de Mataró en el primer día de huelga de Rodalies. / ACN
Quien ha sido igualmente olvidadizo con Rodalies ha sido el presidente de ERC en el Congreso. Más preocupado por rebatir al PP y a Vox por el tema de la inmigración, Gabriel Rufián ha gastado más de la mitad de sus 20 minutos en ello. Y, cuando ha hablado del desaguisado de los trenes en Catalunya, en la última parte de su intervención, ha sido para tildar varias veces de “mierda” la red y alertar que es responsabilidad del ministro Puente que haya perpetuado la falta de inversión en el sistema, priorizando la alta velocidad.
En cambio, la representante de Junts en la Cámara Baja, Míriam Nogueras, ha dedicado todo su discurso a Rodalies y ha insistido en compararlo con la buena gestión de Ferrocarrils de la Generalitat para a continuación insistir en la «insolvencia e incompetencia» del Gobierno de Sánchez. La secretaria general de Podemos, Ione Belarra, ha afeado al jefe del Ejecutivo español que haya acumulado tantos temas en una sola comparecencia parlamentaria, errando la estrategia.
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