Pedro Sánchez achaca los problemas en Rodalies al mal tiempo y al déficit histórico de inversión

Han tenido que pasar cinco horas para que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, haya hablado por primera vez de Rodalies. Tras tres semanas de silencio, el jefe del Ejecutivo ha dejado para su segunda intervención en la comparecencia en el Congreso de este miércoles las explicaciones sobre el caos ferroviario en Cataluña. Sánchez ha delegado todos estos días las (pocas) referencias públicas sobre el apedazado servicio durante 22 días en manos del ministro de Transportes, Óscar Puente, que a su vez ha encomendado la tarea de coordinación a su número dos, el secretario de Estado, José Antonio Santano, instalado en Barcelona desde el 3 de febrero, sin fecha de regreso.

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