‘están deseando la muerte a nuestras hijas’, me dijo»

Ronald Araujo (26 años) expuso una interesante reflexión sobre las redes sociales y las críticas que recibió tanto él como su familia en sus diferentes perfiles. Además, cuenta cómo volvió a recurrir a su espiritualidad  y a su fe cristiana para recuperarse. 

Decidiste pasar unos días de viaje en Israel. ¿Fue un retiro espiritual? ¿Qué te aportó ese viaje?

Fue un viaje muy personal. Soy cristiano y fui a un lugar con mucha historia para el cristianismo, necesitaba tener ese tiempo de paz, de soledad, de estar tranquilo, de poder reencontrarme con lo que creo, con Jesús, poder reconectarme, poder entender muchas cosas porque tenía muchas preguntas. Me sirvió muchísimo, pude estar tranquilo, me dio mucha paz, tuve las respuestas que quería y me dio las ganas de afrontar lo que venía por delante. Fue un viaje muy lindo para mí.

¿Hasta qué punto ha sido clave la fe en tu recuperación?

Ha sido la clave. Poder reconectarme otra vez, entender mi propósito, entender por qué estamos aquí.

Hablando de tu fe en Dios, ¿qué significó la celebración de tu gol en Albacete tapándote la cara con una mano?

Que no me vean a mí, que la gloria no es mía, sino de Dios. Taparme la cara para que no me vean a mí, sino que la gloria sea para él.

¿Qué influencia tuvieron en tu estado las críticas recibidas en las redes sociales?

Con el paso del tiempo uno va entendiendo el lugar en el que está y lo que es, la dimensión que tiene todo lo que haces. Intentaba que no fuera así, pero al final te acaba llegando a través de un amigo, un hermano, la familia… Yo intento abrir el paraguas y taparme, pero cuando tocan a la familia es muy jodido. Le llega a tu mujer, a tu padre, a tus hermanos… Quizás la gente no puede llegar a ti, pero sabe que tocando a tu familia sí te llega. Voy a contar una cosa para dar la dimensión a lo que pasa. Me acuerdo un día tomando mate con mi mujer. Vi que le cambió el semblante mientras miraba el móvil y se le cayeron lágrimas. Le pregunté qué vio, qué pasó. “No entiendo la maldad de la gente, están deseando la muerte a nuestras hijas”, me dijo. Cuando las cosas llegan a esa dimensión, te replanteas muchas cosas, ves qué loca está la sociedad o qué loca está la gente en las redes sociales. A ti quizás no te llega directamente, pero la familia lo sufre, tu madre y tu mujer lo sufren, tus hermanos también. Van a tener que aprender, evidentemente, porque es el mundo que vivimos hoy en día, lamentablemente, pero es difícil cuando tocan a la familia.

¿Cómo fue el apoyo de tu familia en todo el proceso?

Ha sido clave. Mi mujer ha sido muy valiente porque tenemos dos hijas muy chiquitas y ha tenido el coraje de estar con ellas y de darme a mí esa fuerza que necesitaba. También mis padres y mis hermanos lo sufrieron mucho. Llamé a mi padre para explicarle la decisión que había tomado y no lo entendía mucho, es gente de campo, más duro para el tema de los sentimientos. Le costó entenderlo, pero me gustó mucho porque llegado un momento me dijo que “lo que hagas, yo te apoyo”. Fue muy lindo, muy importante, y ya tomé la decisión. También la familia de mi mujer, mi suegra, mis cuñados y unos primos míos. Todos fueron clave en este proceso porque estoy rodeado de personas que quiero y lo importante es que si ellos van contigo, ahí está tu núcleo y ya puedes cerrarlo.

¿Con los especialistas en salud mental con los que trabajas se habla de si existe la posibilidad de recaer? ¿Tienes miedo a que eso ocurra?

No, porque lo veo de otra manera. Creo que lo peor ya pasó. Ya toqué fondo. Estoy bien preparado, trabajando con grandes profesionales y con muchas ganas de afrontar lo que viene.



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