El Grupo Municipal de Compromís ha encargado una encuesta electoral para preguntar por cuestiones que atañen a València. En la relación de preguntas aparecen los problemas más recurrentes de la ciudad, la gestión del gobierno del Partido Popular y Vox o la intención de voto para las municipales de 2027, pero más allá de las cuestiones externas, la empresa encuestadora contratada por el grupo también está preguntando por el liderazgo de la coalición, la preferencia entre la actual portavoz Papi Robles o la exvicepresidenta Mónica Oltra como cabeza de cartel para el Ayuntamiento de València, y el tirón que ambas candidaturas tendrían entre el electorado.
Fuentes del grupo señalan que la encuesta «forma parte de la normalidad de Compromís de cara a analizar todos los escenarios que hay sobre la mesa”. “No podemos ignorar una posibilidad que existe hoy por hoy», añaden. El posible regreso político de Oltra lleva meses llamando a la puerta del consistorio. De hecho, Robles se ha reunido con ella para expresarle su voluntad de dar un paso a un lado si finalmente decide volver a la primera línea electoral –con todo lo que representaría frente a la ola reaccionaria–, pese a que la actual portavoz del grupo nunca ha ocultado su intención de asumir el liderazgo valencianista hasta los comicios.
Contra el destino de Oltra –que es el del grupo municipal– juegan dos factores. Por un lado, los otros dos partidos con base electoral consolidada ya han presentado a sus primeras espadas. Catalá lleva tiempo manifestando su intención de quedarse en València –faltará ver si Feijóo respeta su teórica voluntad– y el PSOE ya ha colocado a Pilar Bernabé al frente de casi todo. En Compromís no hay una candidatura formal porque Oltra no deshoja la margarita y en Vox el cabeza de cartel da un poco igual porque su electorado atiende a otras razones.
El segundo hándicap de la exconsellera de Igualdad y Política Inclusiva es su situación legal, todavía enmarañada. Dos jueces y el fiscal niegan que Oltra ocultara un presunto caso de abusos cometidos por su exmarido para intentar protegerlo, pero la Audiencia Provincial de València mantiene a la expresidenta en un limbo. Aunque el tribunal solicitó avanzar hacia la fase de juicio oral, el uso de terminología ambigua ha permitido interpretaciones diversas entre los magistrados y la fiscalía, actuando esta incertidumbre como dique de contención. Con todo, su situación procesal duerme en una vía distinta a la política, el tiempo apremia y en el grupo municipal buscan despejar el futuro más inmediato.
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