Ya conocemos algunos detalles el interior del Ferrari Luce, el esperado deportivo eléctrico con el que la marca de Maranello inaugura una nueva etapa. Y lo hace con una declaración de intenciones visual y conceptual: vanguardia tecnológica, pero con espíritu clásico. El diseño del habitáculo sorprende por su enfoque limpio, pero lo que más llama la atención es su volante de tres radios al estilo Nardi, una pieza que evoca directamente los Ferrari de los años 50 y 60. Ferrari ha optado para esta nueva era por romper con las tendencias recientes –alejándose, por ejemplo, del polémico diseño interior del Ferrari 849– y apuesta por un enfoque más purista, y casi artesanal.
El desarrollo del Ferrari Luce ha contado con el trabajo conjunto del Centro Stile Ferrari y el colectivo creativo LoveFrom, liderado por Sir Jony Ive. Desde San Francisco se ha replanteado cada aspecto del coche: desde los materiales hasta la interfaz, pasando por la ergonomía o la disposición de mandos y pantallas. El resultado es un interior que fusiona diseño clásico con soluciones digitales, pero sin caer en excesos futuristas.
En lugar de grandes pantallas táctiles, el Ferrari Luce recupera botones mecánicos, mandos físicos y selectores precisos. Todo está pensado para que cada gesto transmita sensación, sonido y respuesta de uso. Y aunque toda la interfaz sea 100% digital, su tratamiento visual se inspira en la relojería clásica y los instrumentos analógicos de aviación.
El Ferrari Luce combina digitalización con mandos físicos / Ferrari
El nuevo volante es quizás el elemento más simbólico. Con estructura de aluminio reciclado, está compuesto por 19 piezas mecanizadas por CNC y es 400 gramos más ligero que uno convencional. Los controles se dividen en dos módulos analógicos, claramente inspirados en la distribución de un Fórmula 1, pero con una ejecución mucho más sobria y elegante.

Volante del Ferrari Luce / Ferrari
Además, el cuadro de instrumentos se mueve junto al volante, gracias a un sistema que integra dos pantallas OLED superpuestas. La solución no solo mejora la visibilidad, sino que aporta una sensación de profundidad tridimensional única, que recuerda a los relojes de alta gama. También destaca el sistema de arranque con una llave en cristal con pantalla E-Ink, que cambia de color al insertarse en la consola central. Ese gesto activa una secuencia lumínica que marca el paso del reposo a la conducción, aportando un componente teatral sin perder sobriedad.

Panel superior en el Ferrari Luce / Ferrari
También merece una mención especial el multigráfico central, una pieza que combina tres agujas de aluminio sobre una esfera minimalista. Este instrumento, controlado electrónicamente, puede mostrar un reloj, un cronógrafo, una brújula o el modo de lanzamiento del vehículo. Un guiño claro al legado Ferrari.













