El presidente nacional del PP, Alberto Núñez Feijóo, ha vuelto a blindar su agenda en Valencia sin atender a los medios en un momento especialmente delicado para el partido en Alicante y con serias derivadas a nivel autonómico. El líder popular ha participado este martes en la Asamblea de Empresarios de Valencia (AVE) y, por orden de su equipo, no se han admitido preguntas, en la que ha sido su primera visita a la Comunidad Valenciana desde que INFORMACIÓN destapara el escándalo de las viviendas protegidas.
La ausencia de declaraciones llega mientras el escándalo de las viviendas protegidas de Les Naus continúa escalando con derivadas políticas e institucionales y con el alcalde Luis Barcala atravesando su mayor crisis al frente del Ayuntamiento.
Feijóo ha accedido al interior del recinto acompañado por el presidente de AVE, Vicente Boluda; por el presidente de la Generalitat, Juanfran Pérez Llorca; y por la alcaldesa de València, María José Catalá, además de altos cargos de Presidencia y del vicesecretario de Economía del PP, Juan Bravo.
El formato sin preguntas se enmarca, además, en una pauta que se ha repetido en otras visitas del líder popular a la Comunidad Valenciana. En desplazamientos ligados a la dana de 2024, Feijóo ya evitó comparecer ante la prensa o lo hizo con fórmulas controladas y sin turno de preguntas.
Foco nacional
En la práctica, el silencio de este martes le ha permitido esquivar un asunto que se ha convertido en un foco político nacional desde Alicante. Sobre la mesa estaban preguntas directas sobre cómo valora el escándalo de la adjudicación de viviendas protegidas, qué opina de que Vox haya pedido la dimisión de Barcala y si prevé hablar del tema con Santiago Abascal, además de si le preocupa el impacto del caso cuando el PP trataba de recuperarse del desgaste por la dana. Ninguna de esas cuestiones ha obtenido respuesta pública en el acto con empresarios.
Aunque Feijóo no se ha pronunciado este martes, Génova sí ha fijado posición a través de su número dos. El secretario general del PP, Miguel Tellado, expresó días atrás su confianza en la actuación del alcalde alicantino y afirmó que “se está atendiendo esa cuestión con determinación desde la Alcaldía”, en referencia al expediente de averiguación de hechos abierto por el Ayuntamiento y al compromiso de trasladar el asunto a Fiscalía. Ese mensaje funcionó como primer espaldarazo nacional al gobierno local en plena escalada del caso.
La crisis de Barcala, sin embargo, no se limita al frente mediático. En el pleno extraordinario celebrado la semana pasada en el Ayuntamiento, toda la oposición, también Vox, reclamó su dimisión. El alcalde pidió disculpas, calificó la situación de “repugnante e indignante” y prometió llegar “hasta el final”, pero evitó pronunciarse sobre su continuidad.
Desde entonces, el gobierno municipal ha descartado que el regidor vaya a dimitir. Sus portavoces, Cristina Cutanda y Manuel Villar, sostienen que “va a seguir trabajando por Alicante” y aseguran que cuenta con respaldo autonómico y nacional, mientras consideran que las explicaciones necesarias ya se dieron en el pleno. También han descartado que el alcalde comparezca ante la prensa para responder preguntas sobre la polémica.
Junta Directiva
En ese clima, Barcala se dejó ver el lunes en Madrid en la Junta Directiva Nacional del PP, presidida por Feijóo, en un viaje interpretado en clave política por coincidir con el momento más delicado de su trayectoria. El alcalde forma parte del Comité Ejecutivo Nacional del partido y su presencia en el cónclave se produjo con Vox reiterando la exigencia de dimisión y con el caso de Les Naus encadenando dimisiones y derivadas institucionales.
El PP de Alicante informó de su asistencia, pero sin imágenes que reflejaran su participación, en contraste con ocasiones anteriores en las que el propio Barcala había difundido fotos junto a Feijóo.
Con el acto de València sin preguntas, el PP nacional intenta evitar añadir una foto o una frase que pueda agrandar el problema o comprometer un relato en un momento de desgaste. La imagen que queda es la de un liderazgo que se protege en público mientras el incendio sigue abierto en Alicante con la dimisión exigida por Vox y por la izquierda.
Mientras tanto, el entorno municipal descarta cualquier paso atrás y Génova opta por el respaldo a distancia, sin someterse al cuestionario que el caso plantea en la calle y en las instituciones.
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