No todo son buenas palabras dentro del PSOE, aunque desde la dirección federal no se haga autocrítica. Los socialistas admiten el mal resultado del partido en las elecciones de Aragón -en las que han perdido casi 40.000 votos y han caído al nivel de su peor resultado histórico (18 diputados, como consiguieron en 2015)-. Ante la falta de autocrítica de la dirección federal, varios líderes o portavoces regionales reclamaron este lunes a Ferraz «abrir una reflexión» y que el partido haga un ejercicio de «autocrítica» para explorar y no repetir las causas del desplome.
La portavoz del partido, Montse Mínguez, no fue capaz o no quiso señalar ni una sola causa interna del mal resultado en Aragón, más allá de que la candidata, Pilar Alegría, «no ha tenido tiempo» para dar a conocer su proyecto y su programa, pero siempre por culpa del adelanto electoral que decidió el presidente regional, Jorge Azcón. Mínguez hizo responsable de los resultados al PP, que fue, aseguró, el gran perdedor de estos comicios. Y minimizó la derrota socialista: «Hemos tenido los mismos escaños con los que el partido gobernó en 2015», ha dicho.
En sectores del PSOE ha causado sorpresa la ausencia absoluta de autocrítica y que la portavoz federal destacara únicamente la pérdida de votos y escaños del PP, pasando de perfil ante la gran caída del PSOE. «Dando la espalda a la realidad no van a contribuir a enderezar la situación», dijeron fuentes socialistas a este diario, «pero es cierto que los mecanismos de debate y toma de decisiones internos están muy debilitados», añadieron, en referencia a la propia Ejecutiva, que presidió este lunes Pedro Sánchez.
La principal crítica vino desde las federaciones regionales y los territorios. El secretario general de Castilla y León, Carlos Martínez, que será el candidato socialista en las elecciones del 15 de marzo, la dirección del partido en Castilla-La Mancha, la portavoz de los socialistas extremeños en la Asamblea regional o fuentes de los socialistas aragoneses fueron los que ayer reclamaron pública o veladamente una profunda reflexión que consideran que no se ha hecho y que parece que no va a hacerse.
Carlos Martínez puso el énfasis en que el crecimiento exponencial de las «opciones populistas», en referencia a Vox -que se ha disparado de siete a 14 diputados en Aragón-, es consecuencia de la falta de respuesta de los partidos tradicionales, el PP y el PSOE, a los principales problemas de los ciudadanos. Durante una visita al hospital general de Segovia, Martínez aseguró que estos resultados evidencian «el descontento en territorios rurales y con carencia de infraestructuras». Unos territorios que abundan en Aragón, pero también en Castilla y León. Ante ello, el alcalde de Soria considera que hay que «reforzar los servicios públicos». «Hay personas que se sienten olvidadas o sin respuesta a sus problemas», ha añadido, y el PSOE debe ser visto como «un partido capaz de poner soluciones encima de la mesa».
Desde Extremadura, donde los socialistas sufrieron su primera debacle autonómica de este nuevo ciclo político, la portavoz del PSOE en la Asamblea, Piedad Álvarez, aseguró que «toca reflexionar» sobre los resultados en Aragón porque «tampoco fueron buenos», como ocurrió en su comunidad en diciembre.
Más duro, como suele, fue el PSOE de Castilla-La Mancha. La portavoz del Grupo Socialista en las Cortes, Ana Isabel Abengózar, pidió a la dirección federal «reflexión» y «revisar» lo que se está haciendo por los pésimos resultados cosechados primero en Extremadura y después en Aragón. «Viendo estas dos comunidades tenemos que empezar a pensar que hay que dejar de bajar y hay que subir; tenemos que reflexionar sobre qué es lo que nos está haciendo bajar en votos, en personas que confían en el PSOE», ha asegurado.
En otros federaciones que, por ahora, no se juegan su futuro en próximas elecciones también han apelado a realizar un «análisis sosegado» y evitar sacar conclusiones «ni precipitadas ni de visión corta».
En Andalucía – donde habrá elecciones en junio como tope- tomaron nota del resultado electoral pero apuntaron que estos días están centrados en las consecuencias de los temporales en el territorio.
La Ejecutiva del PSOE no solo no dio lugar a un examen crítico de los resultados. También cerró filas con la candidata y líder de los socialistas aragoneses, Pilar Alegría, a la que la dirección mostró su «apoyo incondicional» para que ahora asuma el liderazgo de la oposición en la región y construya una alternativa al Gobierno que creen que se constituirá entre el PP y Vox.
Las elecciones aragonesas han sido el primer test de la estrategia de Pedro Sánchez de enviar a sus ministros como candidatos autonómicos. En Ferraz no se escuchó una crítica a la misma. Al revés, Montse Mínguez la defendió: “El partido tiene un cuadro de importantes líderes en todos los territorios. Esos liderazgos se construyen desde el territorio y desde el Consejo de Ministros, el PSOE es un partido territorial que lleva a los territorios a las mejores cartas y avales, como Pilar Alegría, que lo ha demostrado con creces pese a que le ha faltado tiempo y ha sufrido una campaña de acoso personal”, ha explicado.
Pilar Alegría es la dirigente que menos paños calientes ha utilizado para valorar su propia derrota. Mientras estaba reunida la dirección del PSOE de Aragón, la exministra llegó a asegurar que ahora toca «aprender de los errores [cometidos por el PSOE] para la campaña de las elecciones de 2027, que está a la vuelta de la esquina». Alegría está ya «con la mirada puesta ya en las municipales de 2027».
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