CASO EPSTEIN EN REINO UNIDO

El primer ministro británico, Keir Starmer, está tratando de pasar página cuanto antes a la crisis interna que casi termina con su carrera política. El líder laborista ha pedido unidad a los suyos para centrarse en sus principales objetivos, entre ellos el crecimiento económico y la lucha contra el alto coste de la vida, y ha lanzado una advertencia a sus rivales, incluidos los de su propio partido. «Nunca renunciaré al mandato que se me ha encomendado de cambiar este país», ha asegurado este martes en su primera intervención pública tras la crisis política.

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