Si lo que pretendía el presidente de Aragón, Jorge Azcón, cuando decidió anticipar las elecciones aragonesas era hundir al PSOE, entonces se podría afirmar que ha ganado. No solo porque el PP es la fuerza más votada, también porque habría alcanzado su objetivo al dejar a los socialistas de Pilar Alegría con cinco escaños menos. Pero si lo que buscaba, como explicó en el momento de la convocatoria, era obtener la mayoría suficiente para poder gobernar con las manos libres, entonces ha perdido claramente su apuesta. Porque si en diciembre, cuando llamó a las urnas, no quería pactar con los siete diputados de Vox, ahora tendrá que hacerlo sí o sí con el partido de Santiago Abascal que ha duplicado su número de escaños. Se podría decir que ha hecho un pan con unas tortas. Y no solo porque no le quedará más remedio que pactar con la ultraderecha, como les ocurre a sus correligionarios extremeños, sino porque los populares tampoco han aguantado demasiado bien el tipo al conseguir solo 26 escaños, dos menos de los que tenía.
Sin duda equivocada se ha demostrado también la decisión de Pedro Sánchez de colocar a sus ministros al frente de las candidaturas autonómicas. Alegría, portavoz del Ejecutivo hasta hace tan solo dos meses, ha sido la primera en sufrir el castigo de los votantes que, por lo que parece, han penalizado más las políticas estatales, en particular la propuesta de financiación autonómica que en Aragón despierta sentimientos de agravio, que la propia personalidad de la candidata. El plan de Sánchez ya no tiene marcha atrás, al menos para las elecciones andaluzas, donde la vicepresidenta primera, María Jesús Montero, será cabeza de lista y podría ser arrollada por Moreno Bonilla. Puede que Aragón no sea nuestro Ohio, ese territorio de Estados Unidos cuyos resultados predicen que partido llegará a la Casa Blanca, pero sí se perfila como un campo de pruebas que aporta muchos indicios sobre el futuro electoral de España, con un PP mustio, la izquierda muy debilitada y la ultraderecha al alza.
Suscríbete para seguir leyendo













