Durante con la entrevista con ElPlural.com, José Manuel Cifuentes, El Panamá, ha explicado su versión del atraco ocurrido el 5 de octubre de 2013 en un supermercado de Mercadona en Yuncos, un suceso que terminó con un guardia civil en silla de ruedas tras recibir un disparo en el cuello.
Cifuentes ha relatado que el plan inicial no contemplaba causar daños personales. “Estábamos en casa y mi amigo Jose me pidió dinero. Le dije que no porque estaba siempre igual. Sin embargo, me pudo la adrenalina y el no dejarle solo”, ha señalado. Según su relato, acudieron al establecimiento con la intención de obtener dinero y marcharse sin violencia. “Fuimos con la idea de no hacer daño a nadie. Nos abrieron las cajas y un compañero dijo que había llegado la Guardia Civil. Y de repente…”.
El atraco se produjo sobre las 21:20 horas. En el exterior del local se encontraba una patrulla de la Guardia Civil. Durante la huida se efectuaron al menos ocho disparos. Uno de ellos alcanzó en el cuello al agente Román David Gómez, que quedó tetrapléjico y desde entonces utiliza una silla de ruedas.
El Panamá ha descrito el instante previo al disparo como una reacción inmediata. “Ellos no lo hicieron bien porque se saltaron el protocolo. Fui a la puerta y vi a un guardia civil con una Beretta FS 92 apuntándome. Fue todo un instante porque él también me iba a disparar”, ha afirmado. En su versión, no identificó a la persona como agente en ese momento. “No lo vi bien. Por mucho que lo quieran falsear se ve en el vídeo. Yo no vi a un guardia civil, vi una pistola que me apuntaba y que me iba a disparar. Instintivamente, aprietas el gatillo”.
Preguntado por las consecuencias del disparo, ha reconocido el impacto personal del resultado. “Me hace sentir muy mal. El héroe era él. No lo hice aposta porque en un atraco todo va muy rápido”, ha dicho. También ha recordado que, durante el juicio, la compañera del agente declaró que había seguido el protocolo permaneciendo en el vehículo y solicitando refuerzos.
La causa fue juzgada en la Audiencia Provincial de Toledo, que condenó a más de treinta años de prisión a cada uno de los autores del robo por delitos de tentativa de homicidio, robo con violencia e intimidación con uso de armas, lesiones y tenencia ilícita de armas. La sentencia consideró probado que los acusados actuaron de forma coordinada y que efectuaron múltiples disparos durante la huida.
Además de las penas de cárcel, el tribunal fijó indemnizaciones para el guardia civil herido y para otras personas afectadas por los disparos, así como la devolución del dinero sustraído en el atraco, que ascendió a poco más de 2.400 euros.













