Joan Laporta ya puede centrarse de forma desenmascarada a perseguir la reelección. Tras la dimisión de esta mañana cede el testigo a Rafa Yuste, su fiel escudero. El vicepresidente asciende temporalmente y conducirá al FC Barcelona a un proceso electoral que se resolverá el 15 de marzo. Junto a Yuste se quedan a bordo cinco directivos más; el resto se centrará en hacer los coros a Laporta en la partitura de que se ha salvado al club. Víctor Font, Xavier Vilajoana y Marc Ciria saltan a la arena electoral dispuestos a discutir esta propaganda oficial.
La junta directiva se reunió esta mañana para consensuar que a la vera de Yuste, salvaguardando las llaves del club, permanecen Josep Cubells, que ejercerá de vicepresidente, Alfons Castro, Josep Ignasi Macià, Angel Riudelbàs, Joan Solé y Sisco Pujol. El periodo de interinidad aparente en que entra la entidad se alargará hasta el 30 de junio, aunque a nadie escapa que no se moverá un papel en las oficinas de Arístides Maillol sin el visto bueno de Laporta, que de ganar alcanzaría 17 años al frente del club.
Imagen de la junta directiva de este lunes en que Laporta presentó su dimisión para presentarse a la reelección / FCB
Previamente, a través de un comunicado oficial, se asentaron las bases del periodo electoral. Harán falta 2.337 papeletas de apoyo para que aquellos que sueñan con destronar a Laporta puedan considerarse candidatos. El principal caladero de los aspirantes para recabar apoyos siempre es el Camp Nou en día de partido y habrá dos: el Barça-Levante del 22 de febrero y el Barça-Villarreal del día 28. Entre el 3 y el 5 de marzo se llevará a cabo el recuento de las papeletas y la proclamación de los candidatos. Y del 6 al 13 será cuando se celebrará la campaña electoral propiamente dicha, con los debates y la confrontación de propuestas.
El club ha comunicado que instalará cinco puntos de votación -en el Camp Nou en Barcelona, en Lleida, Tarragona, Girona y Andorra- y no permitirá el voto por correo, a diferencia de los comicios de 2021. Considera la directiva que ya no se dan las condiciones excepcionales de la pandemia. Acepta, en cambio, que el censo sea universal, con lo cual todos los socios podrán votar en cualquiera de estas demarcaciones.
Gestos electoralistas
El chupinazo electoral ha comenzado hoy pero Laporta lleva muchos días de frenética gesticulación para asegurarse la continuidad. Toda su reciente actividad moja la salsa del electoralismo. Ha buscado la concordia con la Grada d’Animació después de dos años desdeñando a sus componentes, vetados en el Camp Nou y sin opción de diálogo. Ha soltado finalmente la mano de Florentino Pérez exhibiendo la ruptura a través de la exangüe Superliga. Ha convertido una gruesa deficiencia (estadio estrenado con mucho retraso y sin siquiera una visera en tribuna) en una manifestación de valentía y carácter, refrendada en la imagen de resistencia estoica bajo el aguacero del Barça-Oviedo.

Joan Laporta junto a Rafa Yuste soportando la lluvia en el descubierto palco del Camp Nou, todavía en obras / JORDI COTRINA
Más. Se ha autoimpuesto la insignia de oro por 50 años de socio, también a Rafa Yuste. Se ha agendado una larga entrevista en los medios del club el último día de mandato. De remate, ha rescatado un proyecto, imágenes virtuales y plazos aproximados (quizá empezaría en 2027) del nuevo Palau Blaugrana, desaparecido del radar durante todo el mandato, que se inspirará, se dice, en el Madison Square Garden.
La maquinaria del club y la innata astucia presidencial están aplastando a los demás aspirantes al trono azulgrana en este inicio de la contienda. Víctor Font estrenó este domingo su sede electoral, en la avinguda Diagonal, 468, muy cerca del despacho profesional del propio Laporta. Como Marc Ciria, empezó buscando respaldos con voluntarios desplegados en las afueras del Camp Nou antes y después del Barça-Mallorca. Flechas contra cañonazos, de momento.

Víctor Font, al final de su discurso de su discurso en la inauguración de su sede electoral en Barcelona. / Núria Martínez
A la salida de la reunión de la junta en las oficinas del club, Laporta se ha acercado a los medios, escoltado por sus directivos, para vender un panorama soleado. «Hemos salvado al Barça, lo hemos recuperado económicamente. Deportivamente pues también es un momento dulce y de lo que estamos muy orgullosos la junta y yo es que hemos devuelto la alegría al barcelonismo», ha señalado. «Queremos continuar porque queremos culminar la obra hecha y, si es posible, mejorarla».
Font, que lleva igualmente unos cuantos días braceando para captar la atención mediática, denunció en su flamante sede la distancia que, a su juicio, se ha abierto entre el club y los socios. “Nuestro sueño es devolver el Barça a la gente”, proclamó un aspirante que repite de los anteriores comicios y que confía en galvanizar a los socios descontentos. Defendió que en estas elecciones “hay partido”, pese a la impresión generalizada de que la identificación con el equipo de Hansi Flick convierte a Laporta en indiscutible favorito. El dato de que nunca un presidente ha perdido una reelección juega aún más a su favor.

Xavier Vilajoana, Víctor Font y Marc Ciria / El Periódico
Esta semana se espera que tanto Xavier Vilajoana como Marc Ciria anuncien su propia sede electoral. Al igual que Font, reman a contracorriente pese a los trompicones en esta segunda etapa laportista, con la sensación de improvisación que ha desprendido en muchas decisiones y las sospechas de mala praxis. Falta ver cómo calan los mensajes de alarma sobre la economía de la entidad y también cómo se desarrolla la baza de Leo Messi, al que todos tratan de seducir. De Messi se sabe que no quiere que se le asocie de ninguna manera a Laporta, disgustado como está con él. Otra cosa es que se moje por un candidato.
Empieza la batalla de propuestas para el Barça de aquí al 2031. Continuidad o ruptura.
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