Ferit se encontraba en la planta de arriba acompañado por su novia, Diyar. Ella lo ha llevado hasta allí con la intención de comprar un regalo para la boda de Abidin, a pesar de que Ferit se niega a asistir. Mientras tanto, justo una planta más abajo, Seyran disfrutaba de una tarde de compras con Suna, Abidin y su prometido, Sinan.
A pesar de la distancia física, la conexión entre los dos sigue siendo tan fuerte que ambos han tenido un presentimiento abrumador. Ferit ha empezado a sentirse mal de repente, llegando a preocupar seriamente a Diyar. «¿Estás bien? ¿Qué pasa?», le preguntaba ella al verlo desorientado. El Korhan, intentando disimular el vuelco que le ha dado el corazón, ha achacado su malestar a una bajada de azúcar: «Sí, creo que sí. ¿Puedes traerme algo dulce?».
Mientras Diyar se alejaba para buscar ayuda, Ferit se ha quedado solo en la barandilla, mirando hacia el vacío, sin imaginar que el gran amor de su vida estaba solo unos metros por debajo de él. Una coincidencia que demuestra que, por mucho que intenten rehacer sus vidas con otras personas, sus almas siguen conectadas por un hilo rojo.













