Tan indiscutible fue la mejoría que trajo Rubén Sellés, tanto en resultados, aunque esta tardara un poco en llegar, como en sensaciones con respecto a la negra etapa inicial con Gabi como lo es ahora remarcar que el valenciano no sale de un laberinto en el que de momento la luz que se ve, muy negra en todo caso, lleva al Real Zaragoza de camino a Primera RFEF. Una victoria, de tronío en Santander, en nueve citas y ocho puntos (cinco empates y tres derrotas completan el balance reciente) de 27 muestran a un equipo encallado desde que sumó aquel triplete triunfal (Huesca, Eibar y Leganés) que pareció traer un cambio de rumbo y fue un espejismo.
Los números globales de Sellés no dan por el momento para salir del pozo. Ni de lejos además. Cogió al Zaragoza a cinco puntos de la permanencia a finales de octubre tras el desastre ante la Cultural y en esa misma diferencia lo tiene ahora, con 17 puntos en 15 jornadas, es decir de 45 posibles, y un balance de 4 victorias, 5 empates y 6 derrotas, insuficiente a todas luces y con un mal momento actual en resultados y sensaciones que le sitúa directamente el foco tras un mes de enero presidido por la tardía revolución elaborada por Txema Indias y con el beneplácito absoluto del propio Sellés.
La nutrida revolución invernal trajo una leve mejoría en el duelo ante el Eibar, pero el Zaragoza no ganó y el drama aumenta porque la distancia con la salvación es de cinco puntos
Un triunfo en nueve citas fue la racha que llevó al cese de Gabi tras salir del UD Almería Stadium. Y ese mismo dato firma ahora Sellés, que ha vivido un enero agitado, donde su Zaragoza soltó su mejor partido en Santander tras caer con Las Palmas en casa y que después ha comprobado, sin poder poner remedio, la caída sin freno, con terribles partidos ante Sanse, Castellón, resueltos con afortunadas tablas, y en la derrota en Albacete, donde el discurso complaciente y protector del entrenador con sus futbolistas cambió de forma radical y con una recta final del mercado que trajo cuatro fichajes, ya que a Rober y Agada se les añadieron Cumic, Mawuli, El Yamiq y Larios, este último petición expresa.
Ese discurso más duro se mantuvo en la previa del duelo ante el Eibar, donde casi compareció un nuevo Zaragoza, también por las bajas y donde mereció más que empatar, sin dejar de dar una versión muy endeble e inconsistente. Tras ese partido, las palabras del técnico volvieron a tener más espíritu conciliador, aludiendo a los lugares comunes de la competitividad y de los planes llevados a cabo. En todo caso, no parece haber problema alguno en el vestuario, o al menos en la mayoría de él, más allá de enfados por situaciones puntuales, con el actual técnico. Por ahí no anda la cuestión ahora.
No parece estar discutido Sellés aún por la SAD. Txema Indias lanzó un claro mensaje de respaldo al entrenador, sin ambages, en la presentación de los seis jugadores fichados, pero el primero que sabe que una dinámica sin ganar conduce al cese a cualquier técnico es Sellés, como así lo dijo el viernes. Al Zaragoza le quedan 17 jornadas por delante y 51 puntos por jugarse, tiempo suficiente para sumar los 27 puntos que le restan en teoría (en la práctica probablemente alguno menos), pero el ritmo de puntuación lo tiene que elevar de manera inexcusable ya, con dos salidas ahora, a León, ante la Cultural, y a Andorra, ante dos rivales a los que hay que cazar en la tabla, enemigos ahora directos, choques de mayor valor que los tres puntos.
No es para nada baladí que un equipo, que conquista tan pocos botines, tenga que ganar 8 partidos de 17 cuando solo fue capaz de hacerlo en una ocasión de las últimas 9 en Liga
Si no hay una reacción y una mejora de los resultados el escenario del tercer entrenador del curso (el cuarto si se cuenta a Larraz) pasaría a primer plano como última bala para buscar una salvación que se está poniendo cada vez más cara, ya que no es para nada baladí que un equipo, que conquista tan pocos botines, tenga que ganar 8 partidos de 17 cuando solo fue capaz de hacerlo en una ocasión de las últimas 9 en Liga.
Sellés se ha perdido también en malas decisiones (cambios de posiciones, falsos mediapuntas, apuestas extrañas y fallidas…), no logra solventar la tragedia casera, con un Ibercaja Estadio que es un sumidero al que no se le ve fin y sufre también las muchas lesiones y problemas físicos, un cóctel que dibuja el negro panorama del Zaragoza, en un laberinto donde no encuentra la salida.
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