Del aburrimiento al vértigo de tres goles en los primeros trece minutos de la reanudación. El Sporting volvió a la senda de la victoria con un sufrido triunfo ante el Huesca. Lo hizo sin lamentarse por las bajas y liderado en el juego y los goles por dos de los últimos en aparecer en el primer equipo. Ferrari abrió el marcador nada más estrenarse el segundo acto, y Manu Rodríguez amplió la ventaja con un derechazo de centrocampista caro. Sielva, con su toque de seda a balón parado, acortó diferencias y devolvió los nervios en un Molinón que vuelve a mirar al play-off.
Sin la intensidad de inicio de otras ocasiones y con retoques en el once. El Sporting saltó a El Molinón con más pie que vértigo ofensivo y un centro de la defensa de estreno. Debutó Cuenca formando pareja con Diego Sánchez. Dúo de zurdos, inédito, con Nacho Martín de regreso en la medular y Ferrari disputando su primer partido como titular en el eje del ataque. Fuera de la convocatoria, Curbelo y Pablo Vázquez. No se encontró el equipo.
Una mala entrega de Diego y un disparo de Cantero permitió al Huesca enseñar los dientes a los diez minutos. Le empezó a quitar hasta la pelota el cuadro visitante. El Molinón, con ganas de alegrías, como pudo verse en el recibimiento y durante el cariñoso homenaje a Ablanedo I y Jaime (glosado por el gran Rafa Quirós), silbó entonces las posesiones del rival. Ni eso. Acabó contagiado por lo descafeinado del verde. Un perezoso Sporting, sin oportunidad para correr al espacio, hacía poco daño y empezaba, peligrosamente, a arrinconarse. El equipo parecía pelear más contra sus propias dudas, que contra un Huesca al acecho.
Lento y partido a la hora de presionar, y sin soluciones para desarbolar al rival cuando recuperaba el balón, la decidida zurda de Brian Oliván y las fiables apariciones de Cuenca eran de lo poco salvable tras una primera media hora de aburrimiento rojiblanco mientras el Huesca empezaba a creérselo. Del sopor salió El Molinón gracias a un cabezazo de Ferrarri abajo, como mandan los cánones. El bote del balón estuvo cerca de sorprender a un Dani Jiménez apurado para sacar una pelota demasiado centrada. Poquito que llevarse a la boca y la sensación de que los rojiblancos echaban mucho de menos al sancionado Otero para acabar de estirarse. El partido estaba lejos de mostrar la ambición de quien aspira a mirar a la zona alta de la clasificación. El Sporting estaba a kilómetros de su mejor versión.
El panorama se despejó en los primeros segundos de la reanudación y no por el intercambio entre Gelabert y Corredera, pasando este último a jugar más por dentro. Sin más cambios tras el descanso entre los protagonistas, Guille se hizo con el primer balón para centrar desde la derecha y encontrar a Ferrari ejerciendo de lo que lleva a la espalda: el 9. Estiró la pierna derecha el uruguayo para conectar de primeras y cruzar la pelota para poner el primero. Primer tanto del uruguayo de rojiblanco en su tercer partido Nada pudo hacer Dani Jiménez. Cogió temperatura el Sporting y El Molinón.
Otro de los últimos en sumarse al primer equipo, en su caso desde el filial, se apuntó a la fiesta con un derechazo para enmarcar. Le cayó un balón en tres cuertos con metros para avanzar y armar la derecha. Tras el control, la grada ya le jaleaba para intentarlo. Ejecutó de manera impecable para poner el segundo, encarrilar el partido y aparcar las dudas. Casi a renglón seguido, Yáñez volvió a ser el Yáñez de siempre sacándole a Portillo un mano a mano. Todo volvía a su sitio, todo empezaba a ser más propio de un partido en El Molinón. El recuperado vértigo continuó.
Una falta en la frontal muy protestada por el Sporting, tras dos acciones sin castigo sobre Guille y Ferrari metió al Huesca, de nuevo, en el partido. Oscar Sielva, pupilo de Borja Jiménez en temporadas anteriores, sacó su golpeo de seda para superar la barrera y recortar distancias. Trece minutos de la reanudación, tres goles y otro ritmo.
El primer cambio en el Sporting llegó por lesión. Cuenca, que minutos antes se había echado la mano a la parte de atrás del muslo, dejó su sitio a Perrin a falta de media hora para los noventa reglamentarios. Llegaron un puñado de minutos de tregua antes del tramo definitivo. Bolo afiló a su equipo con un triple cambio que dio entrada a Seoane, Efe y el asturiano Enol, el central que pasó por Mareo y ha terminado haciendo de su vida el gol.
Crecieron con balón los visitantes mientras en el Sporting, Manu Rodríguez y Ferrari empezaban a hacerse grandes, con y sin pelota, para sostener equipo y resultado. El uruguayo tuvo una nueva oportunidad tras un fuerte zurdazo despejado a córner por Dani Jiménez. Para entonces, el Huesca ya había agotado los cambios con Enrich y Ro en busca del empate.
A dos del final, Pablo García, Queipo y Justin dieron piernas al Sporting al relevar a Oliván, Nacho Martín y un ovacionado Ferrari. Siete de añadido dio el árbitro para aumentar los nervios y el cabreo de El Molinón. Borja Jiménez, que había visto antes la amarilla por protestar, no se lo creía. Tuvo el tercero Dubasin en el tempo añadido, perdonó con un remate forzado con la izquierda. Tocó sufrir para volver a ganar y devolver la mirada hacia el play-off.
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