El PP de Madrid cierra filas en el caso de presunto acoso sexual y laboral del que se acusa al alcalde Móstoles que sacudió a la formación a última hora del pasado miércoles. Se busca minimizar daños y, desde entonces, la estrategia ha consistido en negar que el asunto se presentara ante el partido como un caso de acoso sexual, asegurar que se investigó con diligencia, vincular el momento de su salida a la luz con el contexto político, en vísperas de las elecciones aragonesas de este domingo y, sobre todo, tratar de evitar que alcance a la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, toda vez que la exconcejal que denunció internamente el caso escribió hasta en nueve ocasiones entre febrero y octubre de 2024 al gabinete de presidencia.
Es Alfonso Serrano, secretario general del PP de Madrid, bregado en la contienda política y hombre de la máxima confianza de Ayuso, quien se está encargando de trasladar estas ideas en público. A él fue, además, y a Ana Millán, vicesecretaria de Organización además de vicepresidenta de la Asamblea de Madrid, a quienes desde el gabinete de la presidencia se derivó a la exconcejal de Móstoles para que expusiera su caso.
El pasado jueves, horas después de que el diario El País publicara la noticia que ha desatado el vendaval, Serrano ya negaba que se tratara de un caso de abuso sexual y lo circunscribía a «una disputa laboral en el ámbito de un grupo municipal». Según la información, la concejala asegura que Manuel Bautista, alcalde popular de Móstoles, le hizo repetidas insinuaciones de tipo sexual. Tras su rechazo a cualquier relación más allá de lo profesional, afirma, fue “invisibilizada” en sus labores de concejal. En 2024 entregó el acta y se dio de baja del PP, pero previamente había puesto en conocimiento de la dirección la situación. Llegó a reunirse, de hecho, en marzo de 2024, con Millán y Serrano.
En esa reunión, asegura Serrano, le preguntó directamente si estaban ante un caso de acoso sexual y ella contestó que no. Sobre ese argumento, construye el PP su defensa de que no tapó acoso sexual. El secretario general volvía a insistir en ello este viernes. Entretanto, para tratar de apuntalar este argumento desde la Comunidad de Madrid se revelaron los nueve correos remitidos por la concejal al gabinete de la presidenta. Solo en el penúltimo, en octubre, firmado por el abogado de la edil, enfatizan desde el PP madrileño, se introduce el término de «acoso sexual y/o laboral». «Coincide en el tiempo con que se presenta esa denuncia ante la dirección nacional y, por lo tanto, como pasa al Comité de Derechos y Garantías nacional ya no se encarga la dirección de Madrid», aseguraba este viernes Serrano.
Procedimiento «diligente y riguroso»
Es el mismo argumento con que se despacha el audio conocido el mismo viernes en el que la concejala, en conversación con Ana Millán, asegura: «Entonces, un presunto caso de acoso sexual y laboral se trata a nivel compañero y tú no activas nada ,¿verdad?«. El encuentro, sopesan en el PP madrileño, se produce en octubre, que es cuando la edil entrega el acta y se da de baja, y cuando se presenta la denuncia ante la dirección nacional. Serrano, por otra parte, califica el procedimiento llevado a cabo desde el Comité de Derechos y Garantías nacional de «diligente y riguroso».
Además de para tratar de sustentar que la concejala no habló de acoso sexual hasta octubre de 2024, la filtración de esos correos también pretende trazar un cortafuegos en torno a Ayuso. En sus respuestas el gabinete de presidencia informa de que da traslado al secretario general del partido de su petición de una reunión. Hasta en tres ocasiones en su rueda de prensa del viernes Serrano afirmaba que el caso «no tiene absolutamente nada que ver» con la presidenta madrileña o que «por una vendeta política en el seno de un grupo municipal hay quienes pretenden utilizar a la presidenta de la Comunidad para decir que no defiende a las mujeres».
Al mismo tiempo, se defiende al regidor, Manuel Bautista. Tanto el jueves como el viernes Serrano le ha respaldado en público. «En tanto en cuanto las cosas estén simplemente en los términos en los que nos movemos en el día de hoy, por supuesto que el alcalde tiene todo el respaldo del PP de Madrid», subrayaba el viernes.
Bautista, por su parte, asegura que se está en una campaña de «desprestigio» y «ninguneo contra su persona y acusa a la exedil de «chantaje». Insiste en que en el origen del caso está el hecho de que la edil no fue elegida vicealcaldesa o primera teniente de alcalde, tras la victoria electoral de los populares en las municipales, como asegura que había pedido. Aun después de que se conociera un audio de una conversación entre ambos en que se escucha al alcalde decir: «No eres teniente de alcalde y, efectivamente, ni tú me lo has pedido ni nada«, insistía en que, no a él personalmente, «no solo una vez, en numerosas ocasiones», había pedido ser vicealcaldesa o teniente de alcalde.
No es el único que ha puesto el foco en la exconcejala. Serrano la ha acusado de actuar «de mala fe» al grabar conversaciones sin autorización y trocear la transcripción de las mismas. «Cuando uno recibe en su despacho a alguien a quien no conoces más allá de haber coincidido en algún acto porque dice que requiere tu ayuda con un problema y lo que hace desde el minuto es grabarte presuntamente tengo que poner en duda que lo que realmente quiere es ayuda, sino que parece que lo que está buscando es usar al propio partido y a sus dirigentes para prefabricarse pruebas o coartadas para una vendeta personal y política contra un alcalde».












