Este jueves empezaron los Juegos Olímpicos de Invierno Milán Cortina con las primeras pruebas de curling, aunque fue el viernes el día en el que se inauguraron con su correspondiente ceremonia en el estadio de San Siro.
Lo que no esperaban los aficionados, ni tampoco los participantes o la organización, es que tan solo se necesitara un día para levantar las primeras sospechas de fraude. De hecho, ni siquiera ha arrancado la prueba en cuestión donde reside la polémica, pues lo hace este sábado.
Ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán-Cortina 2026, en imágenes. / Yves Herman / AP
Concretamente, se baraja la posibilidad de que los atletas de la prueba de salto con esquís pudiesen haberse inyectado ácido hialurónico en el pene para conseguir mejores resultados en los Juegos. En caso de haberse sometido al tratamiento, no estarían incurriendo en ningún caso de dopaje en si mismo porque la sustancia no está catalogada como tal.
El problema estaría en el momento de la propia confección de los trajes que usan para las pruebas, por lo que se tiene que echar la vista unos meses atrás para descubrir esta trampa.

Los saltadores de esquí podrían haberse agrandado el pene para mejorar su aerodinámica. / Lapresse
La noticia, que fue destapada por el medio alemán ‘Bild’, apunta que los saltadores habrían sometido su miembro viril a la sustancia para hacerlo más grande y engañar en las mediciones de sus trajes, que se realizan con un escáner corporal 3D homologado por la Federación Internacional de Esquí, con los futuros olímpicos solamente en ropa interior.
La sustancia se suele usar en cirugía estética y les habría permitido agrandar el grosor del pene en dos centímetros para que cuando llegaran los Juegos, este ya habría recuperado su tamaño normal, pero con un equipamiento adaptado a la medida durante el tratamiento.
Con ello, el traje quedaría más holgado, por lo que no se trata de algo inocuo. Gracias a este material de más, está demostrado que los saltadores pueden mejorar la aerodinámica y ganar hasta 5,8 metros de salto, según apunta ‘The Times’.
Con este precepto, la Agencia Mundial Antidopaje está abierta a estudiar el caso si hay una denuncia formal y la Federación repetirá las mediciones de los trajes para reajustarlos al tamaño real del cuerpo de los deportistas.
Además, no se trata del primer caso en el que se pone en práctica este mecanismo, ya que durante el último torneo de los Cuatro Trampolines ya se descalificó a unos cuantos saltadores después de descubrir que habían hecho uso de ello, calificándolo como ‘penisgate‘ en Gran Bretaña.













