No incomoden al presidente

Entre las feas costumbres del actual Presidente de los Estados Unidos, muchas más de las tolerables en alguien que tiene el mundo en sus manos, está la de faltar a la cortesía debida al prójimo. Hay que reconocerle que a la hora de repartir desplantes no distingue géneros y dignidades, ni entre enemigos ni aliados, pero cuando quien le planta cara es una mujer, ay, la testosterona se adueña de él.

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