«No te enamores de un cedido«. Es una advertencia inteligente, la verdad. Te prepara para un adiós bastante probable, predecible en la mayoría de los casos. Pero no siempre es sencillo. La afición azulgrana está empezando a encariñarse con Marcus Rashford. Con ese jugador anárquico, a la parte que comprometido, insistente y cabezudo. Lo probó todo el inglés ante el Mallorca, pero terminó yéndose sobre la hora de partido con su cuenta personal a 0. Eso si, con una ovación y el estadio en pie.
Titular ante el conjunto balear, en la primera parte fue uno de los pocos, si no el único, que estuvo acertado. No logró colar el esférico dentro de la portería, pero se aproximó con recurrencia mediante desmarques hábiles. Resolvió poco a poco el embrollo en el que se veía atrapado el Barça, poco ágil con un Lamine poco acertado hasta su gol en el 60. Rashford se aventuró una y otra vez por la banda, él siempre por la izquierda, superando con regularidad a los defensores que le acechaban.
Marcus Radshford durante el partido ante el Mallorca / Dani Barbeito / SPO
Como de jugada parecía resistirse, probó desde la frontal del área con un lanzamiento de falta. Tuvo que saltar y estirarse hasta casi el travesaño Leo Román para evitar que entrara en la portería el balón. Se lamentó Flick en la banda, uno de sus principales valores en el club y quien está volviendo a sacar a relucir la mejor versión del futbolista. Ciertamente temperamental, el rendimiento de Rashford no es regular. Las dinámicas propias en los partidos le pueden jugar malas pasadas, pero en los últimos choques está encontrando la regularidad.
El precio marcará todo
El ya nombrado lanzador de córners del Barça estuvo ahí también en el segundo tiempo. Las jugadas de peligro azulgranas contaban con él, ya fuera intentando definir con clarividencia o como asistente. Fermín, Lamine, Lewandowski… Se entendió con todo el mundo. Lo probó todo. Hasta con una doble carambola dentro del área que terminó con él tumbado dentro del área después de darse un golpe en el vientre bajo. Lo terminó sustituyendo en el 66 Hansi Flick con ovación del Camp Nou.
Muchos culés quieren que se quede. El precio será lo que marque, no solo su continuidad en Barcelona, sino su valoración. Su despliegue sobre el verde debe valer los 30 millones que el Barça debería abonar al Manchester United para quedarse con el extremo ejerciendo la opción de compra.
El mismo jugador ha expresado su voluntad de seguir siendo azulgrana y hasta podría aportar una parte del pago si fuera necesario. Hansi Flick parece tenerlo claro y la afición da su beneplácito. Contra el Mallorca, Rashford sumó argumentos para que los cul´´es se enamoren de él. Y pocos se están resistiendo a hacerlo, pese a las advertencias.
Suscríbete para seguir leyendo













