Tal vez edulcorara la explicación, desaparecido el estrés de un mal inicio de partido que terminó en «una buena tarde». Pero Hansi Flick enfiló el camino de los vestuarios a los 45 minutos con un enfado de mil demonios. Aunque el Barça estuviera ganando al Mallorca con un gol de Robert Lewandowski al pescar un balón incontrolado después de que rebotara en un defensa visitante.
Flick había visto que «ni la mentalidad ni la actitud del equipo eran correctas», de ahí que estuviera tan malhumorado. «Les pregunté si estaban satisfechos del primer tiempo y me han dicho que no», desveló luego, en un tono reflexivo, muy distinto del empleado. Las soluciones no llegan con los gritos, sino con didáctica, y el entrenador, gracias a la logística de los analistas, enseñaron a los jugadores clips de vídeo de los errores que estaban cometiendo y que no solo procedían de una mala equivocada intervención anímica, sino con una deficiente intervención técnica.
Lamine Yamal y Balde bailan tras el gol del delantero que supuso el 2 0 sobre el Mallorca. / Jordi Cotrina
Charla con el árbitro
«Jugamos muchos partidos y a veces pasa esto; espero que el jueves contra el Atlético veamos el tono correcto desde el primer minuto», comentó Flick, disculpando al grupo. Básicamente, porque el equipo sumó los tres puntos y acumuló más motivos de alegría que borraron los enfados. Uno de ellos lo dio Marc Bernal con un gran gol, el de su estreno como profesional; antes, lo dio el árbitro.
Alejandro Quintero González acudió a la banda a hablar con Flick. Cierto es que no blandía ninguna tarjeta en la mano para amonestarle. «No había motivos, no la merecía», sostenía Flick, cuya opinión no importa a los árbitros. Su se acercó el colegiado andaluz fue porque el cuarto árbitro avisó de las protestas del técnico alemán por la falta de distancia de las barreras del Mallorca respecto de la pelota. Había sucedido un par de veces que los bermellones estaban por delante de la línea de cal que había dibujado Quintero. «Estaba claro que los jugadores del Mallorca estaban demasiado cerca del balón en el lanzamiento de la falta y le he dicho que la falta sobre Lamine Yamal me ha parecido penalti«, aclaró Flick.

Marc Bernal anota el tercer gol del Barça, el primero de su carrera. / Jordi Cotrina
Homenaje a Bernal
Todos los ocupantes del banquillo salieron a la banda a aplaudir al joven mediocentro. No era tanto la bella ejecución del gol, que ya de por sí merecía esas muestras de admiración, como el hecho de tratarse del primero de un futbolista que se ha pasado un año en blanco por una grave lesión de rodilla. Los abrazos y los reconocimientos también se tributaron al fisioterapeuta que tuteló la rehabilitación.
«Fue muy bonito», manifestó Flick, feliz por considerar que Bernal daba «un paso más para volver a su máximo nivel». Al que tenía en julio y agosto de 2025 y que convencieron al técnico para mantenerle en el primer equipo después de que participara en la pretemporada. Esa idea se truncó el 27 de agosto en el último minuto del Rayo-Barça disputado en Vallecas.
“Cuando he marcado el gol he pensado mucho en el año pasado, en lo mal que lo pasé»

Tommy Marqués, en un lance del Barça Mallorca que significó su debut. / Jordi Cotrina
Dos canteranos felices
Con el 3-0, Flick vio la oportunidad que tanto deseaba darle a Tommy Marqués, otro centrocampista que puede jugar de interior y también de lateral derecho, para que debutara. Otra promesa de 19 años de la cantera azulgrana, de quien bromean que es el hermano pequeño de Frenkie de Jong.
Tan feliz estaba como Bernal, que describió así su gol: «Cuando he visto que Fermín me miraba, he detectado el espacio. No he dudado y he tirado adelante. Iba a disparar con la diestra pero he visto a Maffeo y como confío más en mi zurda, he recortado. La verdad es que la toca Mascarell. Me ha hecho una ilusión tremenda. Son momentos que de pequeño ni sueñas”. Un momento que llegó. “Cuando he marcado el gol he pensado mucho en el año pasado, en lo mal que lo pasé», confesó.
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