El número dos de Ayuso acusa a la izquierda de montar una campaña con las “pruebas prefabricadas” del caso Móstoles

El secretario general del PP de Madrid y mano derecha de Isabel Díaz Ayuso, Alfonso Serrano, ha salido este sábado al ataque para cerrar filas en torno al Partido Popular tras la acusación de acoso laboral y sexual de una exedil contra el alcalde de Móstoles, Manuel Bautista. En un discurso de tono áspero y marcadamente ideológico, Serrano ha acusado al Gobierno de España y a la izquierda política y mediática de impulsar una campaña contra su partido basada en “pruebas prefabricadas” y en una supuesta “vendetta personal”.

Las declaraciones se han producido durante la inauguración de la III Academia de la Juventud Madrileña (AJM), celebrada en San Lorenzo de El Escorial, un acto con fuerte carga simbólica para el PP madrileño y en el que también ha participado el secretario general del PP nacional, Miguel Tellado. Desde ese escenario, Serrano ha dibujado un relato de persecución en el que el PP se presenta como víctima de un sistema que, según él, castiga a quien “se sale del guión” marcado por el Ejecutivo de Pedro Sánchez.

El dirigente popular ha denunciado lo que considera un mecanismo de “señalamiento, etiquetado, linchamiento digital o muerte civil” contra quienes no se pliegan al discurso dominante. “Nada de lo que hagan va a tapar la ponzoña y la basura en la que están convirtiendo la sociedad española”, ha afirmado, en una intervención que ha mezclado el caso Móstoles con una enmienda a la totalidad contra el Gobierno y la izquierda.

Serrano ha aludido de forma directa a la denuncia contra el alcalde de Móstoles, asegurando que el PP estudia acciones legales por lo que considera actuaciones de “mala fe” y una estrategia para “prefabricar pruebas” con el objetivo de dañar políticamente al partido. En este contexto, ha hecho referencia a las grabaciones realizadas por la exconcejala en reuniones internas con él mismo y con la vicesecretaria de Organización del PP de Madrid, Ana Millán, audios que han visto la luz en distintos medios de comunicación y que han incrementado la presión política sobre la dirección regional del partido.

Lejos de rebajar el tono, Serrano ha contraatacado vinculando esta polémica con otros frentes que afectan al Gobierno central. En su intervención, ha sostenido que la “izquierda política y mediática” intenta desviar la atención de asuntos como “los puteros, las corruptelas, los líos de Begoña, del hermano, los negocios de Zapatero o las cesiones a Bildu y Esquerra Republicana”. Un discurso que busca situar el caso Móstoles como una cortina de humo dentro de una ofensiva más amplia contra el PP.

Llamamiento a la “batalla cultural”

Más allá de la coyuntura inmediata, Serrano ha aprovechado el acto para lanzar un mensaje ideológico a las juventudes populares, a las que ha instado a dar la llamada “batalla cultural”. Según el número dos de Ayuso, España vive un “momento crucial” en el que se intenta imponer una forma única de pensar bajo una apariencia de tolerancia y diversidad. “Nos hablan de tolerancia mientras cancelan; de diversidad, mientras exigen uniformidad; de libertad, mientras te dicen qué puedes decir, pensar y hasta sentir”, ha advertido.

El dirigente del PP madrileño ha defendido que durante años se quiso hacer creer que la política debía limitarse a la gestión y que las ideas eran un estorbo del pasado. A su juicio, esa supuesta moderación no era otra cosa que “claudicación”, mientras otros convertían sus postulados ideológicos en dogmas y ocupaban todos los espacios de poder cultural y social.

En esa línea, Serrano ha denunciado que hay quienes pretenden decidir qué es una familia, qué palabras son aceptables, qué tradiciones sobran o incluso “qué historia hay que borrar”. Un marco discursivo en el que ha incluido también la denuncia de acoso, alertando del riesgo – según él – de que se cuestione la presunción de inocencia en función de convicciones políticas.

“No hay nada progresista en imponer ni nada valiente en censurar”, ha afirmado, para después reivindicar que el PP cree en una libertad que “incomoda”, que acepta la discrepancia y que no se derrumba ante el disenso. Serrano ha lamentado que defender cuestiones como la familia, la bandera, la libertad educativa o el Estado de Derecho sea tachado de reaccionario. “Reaccionario no es conservar lo bueno; reaccionario es destruirlo todo y llamar avance a la ruina”, ha sentenciado.

El discurso ha culminado con una arenga directa a las juventudes del PP para que defiendan sus ideas “sin pedir perdón y sin complejos”, poniendo como ejemplo a Isabel Díaz Ayuso. “No aspiréis a gustar a todo el mundo, aspirad a ser coherentes”, ha concluido Serrano, cerrando filas en torno a una estrategia que combina la defensa cerrada ante el caso Móstoles con una ofensiva ideológica de largo recorrido.

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