El concurso de comparsas del Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria ya tiene ganadora. Baracoa se alzó con su quinto primer premio en la categoría de interpretación -y por segundo año consecutivo-. A la comparsa del Lomo Apolinario le siguieron Kisamba y Yoruba en una noche en la que los grupos contaron por primera vez con orquesta en directo después de años de ausencia. En la categoría de vestuario, Kisamba logró alzarse con el oro con una fantasía con la que pretendieron celebrar su décimo aniversario y en la que resurgieron cual Ave Fénix tras su ausencia el año pasado. Se alzaron con el segundo y tercer premio Baracoa y Guaracheros, respectivamente.
Premios de interpretación:
- Baracoa
- Kisamba
- Yoruba
Premios de vestuario:
- Kisamba
- Baracoa
- Guaracheros
El parque de Santa Catalina vibró con las siete agrupaciones en una noche que estuvo conducida por los periodistas David Perdomo y Ana Trabadelo. El certamen dio la bienvenida a Nasáu, de Arucas, y a Guaracheros, de Lanzarote. En cambio, en el 50 aniversario del Carnaval el concurso no contó con Nuevo Estilo, la comparsa más longeva que seguía participando; concretamente, desde 1979. ¿La orquesta en directo? Todo un acierto que aunque a veces desencuadraba, sobre todo en los mix con música enlatada, aportó calidad.
Yoruba
La fantasía de Yoruba rezaba ‘Corazón rumbero’, pero lo cierto es que arrancaron con aires africanos. Desde Pedro Hidalgo optaron por una danza tribal con plumas de colores cálidos. En un segundo tiempo dieron paso al verde con unos aires más tropical, más caribeño donde los coros los puso la propia orquesta.
Merengue, Cha cha chá, los 32 componentes de la comparsa dieron una sucesión de estilos en el espectáculo que llevaba por nombre ‘Pa’ que lo bailes’. Ya enfilando hacia la despedida la rumba y la salsa tomaron el escenario. Siempre con un número sencillo, pero efectivo que cerró todo al lila.
Nasáu
Los debutantes de la noche optaron por la nostalgia en este 50 aniversario del Carnaval. Desde Arucas, Nasáu arrancaron el espectáculo ‘Ecos de Nuestra Tierra’ con guiños a ese primer concurso de comparsas en 1977 para después dar un salto a 2026 al ritmo de Karol G y su ‘Tropicoqueta’.
Con 34 componentes, los de Nauzet Suárez lucieron la fantasía ‘Llegando en movimiento’. La orquesta apostó los cambios a la salsa y otros estilos caribeños. Los de Arucas pusieron ganas, pero necesitan tomar rodaje de cara al próximo año. Se les nota que es su primer año. Hacia el final toman el vuelo y aceleran el paso a ritmo de samba.
Guaracheros
Desde el municipio de Tías, Guaracheros sustituyó este año a Sur Caliente como representante comparsero de los conejeros. El grupo de los hermanos Rueda Vizcaíno arrancaron su ‘Cartografía de un Carnaval errante’ con ecos italodance modernizando los bailes de máscaras de Venecia. ¿La fantasía? ‘Un patrón de tres cielos’. Ropajes sencillos pero llamativos con los que dieron paso a los rumberos del Carnaval de Barranquilla -con arepas en la cabeza- aunque a ritmo de samba brasilera.
Tercer cambio para dar paso a un rojo intenso inspirado en Río. La samba y la rumba se adueñan de Santa Catalina. Guaracheros enfiló al tramo final de su espectáculo con una coreografía movida, plumas kilométricas que evocaban al fuego en la sangre y una batucada, que sin más orquesta ni música, bastaba para darlo todo.
Kisamba
Y entonces, Kisamba regresó al parque Santa Catalina. Tras su ausencia del año pasado, las de Margarita Pérez Casalini irrumpieron envueltas en fuego. Hicieron una obertura vistosa a lo Ave Fenix resurgiendo de sus cenizas. Plumas matizadas en tonos rojos y negros y una coreografía sacada primero de la selva para dar paso a unos aires más modernos y electrónicos. Así hasta abrirle camino a la salsa más brava de Óscar de León. Fantasía y espectáculo: ‘Diez años contigo’. Se notan las cuatro victorias que acumulan a sus espaldas.
Los de Arenales dieron espectáculo del bueno a ritmo de percusión y los mejores sonidos del Caribe para conmemorar su décimo aniversario. Se mueven los dinteles del cielo, reza la movida salsa de Juan Luis Guerra, y eso fue lo que hicieron antes de meterle azucar y evocar a Celia. Colores llamativos y de ahí al blanco impoluto para dar unos pasos a lo Olivia Newton Jones en Grease y meter la trompeta a rabiar para cerrar prendidos con un poderío de la mano de plumas como la nieve, «apaga la llama».
Cayo Mambí
Para las de Cayo Mambí este era su segundo año y lo hicieron con unos colores vistosos y una obertura marchosa con toques electrónicos que llevaba por título: Indio querer Carnaval. Unos tintes modernos que pronto sustituyeron por la salsa puertorriqueña de Olga Tañón y Bad Bunny de la mano de la orquesta oficial.
Las de la Vega de San José lucieron una fantasía donde predominaban el azul y el amarillo con distintos modelos que puso la nota diferente a la noche. Y con el Corazón rumbero, de blanquiazul dieron buena salsa. Al son de los tambores y con un toque de Salsa con reguetón, cerraron con mucha pluma azul-rosa. Se nota mejoría con respecto al año pasado.
Baracoa
Con un homenaje a las comparsas que han pasado por estos 50 años de Carnaval, Baracoa, los ganadores de la última edición, pisaron fuerte. Nacidos en 2011, los que más tiempo llevan sobre las tablas del Santa Catalina entraron haciendo ruido en mitad de la sabana africana. Como si fuera la entrada del musical de ‘El Rey León’, con tonos cálidos y las panteras levantándose del suelo, rompieron tendencia con sus sonidos actuales y pasos atrevidos. Ellas iban en modo animal print y ellos como felinos. El parque vibra.
Los de Neftalí Betancor -presidente, director y coreógrafo- brindaron aires de espectáculo de Las Vegas -los que más cerca estuvieron de la temática en toda la noche- para dar paso luego a la salsa más pachanguera en un binomio negro – blanco de plumas y pedrería que demostraba poderío. Con la fantasía ‘¿El bien o el mal? Todo es cuestión de perspectiva pero, para ganar tendrás que luchar’, los del Lomo Apolinario enfilaron con la ‘Bemba colora’ de Celia Cruz y un buen son al puro estilo rumbero. Cierre con mucho swing con tocados de vértigo y un toque de samba.
Chiramay
Desde la Vega de San José, Chiramay fueron las encargadas de cerrar el concurso en modo musical de Las Vegas. Su obertura resaltó como si fuera un cabaret de pedrería y plumas que pronto sacó el toque brasilero de los años 50. Las de María Celeste y Oneida Vargas Medina lucieron ‘Juego de Colores’, donde los negros, lilas y rosados tomaron protagonismo. Un espectáculo llamativo, titulado ‘El renacer’, que defendieron con nota los 34 componentes.
Y de Las Vegas al salseo puertorriqueño. Al ritmo del ‘Pégate’ de Ricky Martin las del Cono Sur lucieron tocados vertiginosos de plumas anaranjadas con toques azules. Un combinado que fue sustituido un monocolor rojo que brilló por sí mismo. Mucha salsa pachanguera a ritmo de Juan Luis Guerra en un penúltimo modelo de plumerío blanco antes de romper con la samba y el alma carnavalera desde Brasil. Dieron un derroche de samba en tonos pasteles que cumplió con nota a golpe de batucada.









