El exjefe del Gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero ha retornado a una Caracas donde ya no se reunirá furtivamente con Nicolás Maduro. Su anfitriona es la «presidenta encargada» de Venezuela, Delcy Rodríguez. La sustitución en el Ejecutivo derivada de los sucesos del 3 de enero encuentra a Zapatero, quien había fungido como mediador con el Palacio de Miraflores en diferentes momentos críticos, en un país diferente. Como prueba de estos cambios que se avecinan la Asamblea Nacional (AN) acaba de dar el primer paso para promulgar una ley de amnistía a los disidentes políticos.
El dirigente conoce bien a Rodríguez desde sus días de ministra de Exteriores y luego cercana colaboradora de Maduro. Se espera que el expresidente se encuentre también con dirigentes de la oposición como Henrique Capriles y Stalin González, quien ocupan actualmente sendos curules en la AN.
Zapatero se reunirá además con Enrique Márquez, el excandidato presidencial de centroizquierda que fue detenido por el madurismo tras los controvertidos comicios de julio de 2024 en los que había participado y cuyo resultado favorable a Maduro impugnó de inmediato. Márquez fue liberado días atrás. Había permanecido bajo arresto en el Helicoide, el centro represivo que Rodríguez ha prometido cerrar por constituir un símbolo de la represión.
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