Cepyme alerta de que 406.000 pymes cerraron el año con pérdidas

En los últimos años, la economía española se ha situado entre las que más crecen de los países desarrollados. Sin embargo, este «crecimiento no siempre está implicando prosperidad«, según ha denunciado este jueves la presidenta de Cepyme, Ángela de Miguel. A lo que ha añadido: «Estamos viendo que ese crecimiento no está llegando al eslabón más débil de la cadena empresarial», es decir, a las pymes. En concreto, De Miguel ha señalado que mientras «la economía española ha crecido un 10,6% desde el cuarto trimestre de 2019 a un ritmo anual del 1,7%», las pequeñas y medianas empresas «solamente han aumentado un 0,26%».

Además, De Miguel ha señalado que los últimos datos disponibles (2024) de la encuesta Central de Balances del Banco de España —una estadística elaborada a partir de información contable empresarial que en 2024 alcanzó una cobertura cercana al 45% de la actividad del sector no financiero— se ha identificado que 182.456 pymes cerraron el año en números rojos. Y, si «extrapolamos ese 45% al 100% de pymes que tenemos en España, hablaríamos de que hoy tenemos 405.458 pymes en pérdidas«, concluye la presidenta de Cepyme.

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En conjunto, estas más de 182.000 empresas cerraron el año con unas pérdidas que alcanzaron los 6.222 millones de euros, lo que se traduce en «unas pérdidas medias cercanas a los 34.000 euros por empresa», una cifra que «pueden ser incluso los ingresos del propio autónomo que está dirigiendo esta empresa», ha advertido De Miguel. Una situación que, según Cepyme, refleja que el liderazgo español en las cifras macroeconómicas no se está trasladando a la realidad cotidiana de las pymes.

Los frenos del crecimiento pyme

Entre los factores que están frenando la capacidad de crecimiento de las pequeñas y medianas empresas, la patronal sitúa entre ellos la carga burocrática. De Miguel ha reclamado «menos burocracia y más simplificación normativa», ya que en España se aprueban 3,8 normas nuevas cada día. Una complejidad que considera «prácticamente inviable» para cualquier empresa, pero especialmente entre las más pequeñas, ya que no disponen de los recursos materiales y humanos para ir integrando las nuevas reglas al mismo ritmo que lo hacen las más grandes. Y aunque ha reconocido que se trata de un problema presente en toda la Unión Europea, ha subrayado que el 60% de las empresas españolas lo perciben como ‘muy grave’, frente al 25% en el conjunto comunitario.

Y a la carga regulatoria se suma el incremento de la presión fiscal y de los costes empresariales. Mientras la inflación media de 2025 se ha situado en el 2,7%, el coste laboral por trabajador entre las pymes se ha incrementado un 3,4%. Es decir, «solamente los costes laborales están aumentando por encima de lo que es la inflación«, una dinámica que, unida al encarecimiento general de los insumos, reduce la capacidad de maniobra de las pequeñas y medianas empresas. Ante esta realidad, desde la patronal han enfatizado que «no podemos pedir más empleo y más inversión a empresas que operan con márgenes cada vez más estrechos».

En este sentido, cabe recordar que solo en 2026 las empresas deberán asumir una subida del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) del 3,1%, lo que equivale a 518 euros más al año por trabajador, cifra que se elevaría hasta los 938 euros anuales si se incluyen las cotizaciones sociales, según los cálculos de ATA (Asociación de Trabajadores Autónomos). Y a ello se añaden nuevas exigencias normativas que también suponen un mayor desembolso para las empresas, como son la implantación de VeriFactu y de la factura electrónica.

España, líder europeo en absentismo

Por último, De Miguel ha querido cerrar su intervención aludiendo al problema del absentismo laboral, recalcando que «España lidera el absentismo en la Unión Europea» con un 4,5% frente a un 2,5% de la media europea. Un liderazgo que supone «más o menos unos 33.000 millones, donde la mitad lo tienen que pagar las empresas y la otra mitad, la Seguridad Social». De hecho, este coste se ha convertido en la segunda mayor partida de gasto para la Seguridad Social, tan solo por detrás de las pensiones.

Un fenómeno que, además, mantiene una tendencia al alza. Según la Encuesta Trimestral del Coste Laboral del INE, las horas perdidas por absentismo han pasado de una media de cinco horas y media mensuales por trabajador en 2017 a situarse en torno a nueve horas en 2025, lo que refleja un deterioro progresivo que incrementa tanto la presión sobre las cuentas públicas como las dificultades operativas de las empresas.

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