La tercera fase del concurso de murgas del Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria, que pueden revivir aquí, arrancó escorada al Sureste y terminó por el mismo camino. Las Legañosas, desde Carrizal, fueron las encargadas de abrir una noche que llevó nombre de mujeres -tres de las cuatro murgas en competición eran femeninas-. Una velada que cerró rumbó a la medianoche con Los Serenquenquenes. Los lagarteros lo dieron todo con el fiel propósito de pasar a la final y lograr volver al podío del que quedaron fuera el año pasado. Lo hicieron homenajeando a su afición, a las murgas de antaño y dando rajazos a Donald Trump.
Los Legañositos, primer premio de interpretación en el concurso de murgas infantiles, hicieron de teloneros y lucieron la fantasía ‘Lega-circus Las Vegas: “¡Juega a volar y soñar en el Carnaval!”. Cantaron un solo tema ‘¡¡Cómo están ustedes…!! ¡Bienvenidos ¡al circo del Carnaval de Las Vegas!’. Al término de la actuación subieron también representantes de Chachitos -quienes actuaron el martes en la segunda fase-, Biznietos de Kika y Trapasitos. Solo faltaron los Biznietos de Sary Mánchez que no pudieron acudir. Todos ellos cerraron al unísono.
Legañosas
Y la cosa se quedaba en el Sureste. Las Legañosas, la murga femenina del Carrizal, fueron las encargadas de abrir la tercera fase. Convertidas en mensajeras dispuestas a dejar cartas en el buzón del Carnaval abrieron la actuación a ritmo de cumbia y luciendo la fantasía ‘Cursoras del siglo XXI, las voces del sobre’. Las de Mari Alzola hicieron una entrada más que correcta en su segundo año sobre las tablas del Santa Catalina.
En ‘Un sí para siempre, amor sin peros’, las de Carrizal aparecieron convertidas en wedding planners capaces de conseguir una actuación de Los Nietos de SaryMánchez en tu boda. Con uso de pitos, por allí apareció la exconcejala Inma Medina con un pullita incluida a la líder del PP en la capital grancanaria: «Cuidadito que Jimena enseguida te denuncia». La percusión sigue con ese tono cumbiero con denuncias a la homofobia, lucieron la bandera LGTBI con carpetas de colores y abogaron por todo tipo de matrimonios y de amor. Hasta hubo una pedida de matrimonio en directo.
En su segundo tema, ‘Una muñeca con mucho encanto’, salieron convertidas en muñecas de budú. Hilaron críticas en las que alcanzaron Fernando Clavijo, Miguel Ángel Ramírez, Pedro Sánchez y, una vez más, Jimena Delgado, en defensa del Carnaval y contra las denuncias vecinales. Con un ritmo monótono, saltan hacia otros temas, con especial hincapié en los problemas de salud que viven las camareras de piso, «que ya está bien, unas muñecas que ya están cansadas de que las quemen». Pasaron desapercibidas.
Traviesas
Desde el polígono Cruz de Piedra, Traviesas arrancaron con fuerza a favor de la superación de la mujer. Se notaban los 98 componentes de una murga que levantó animó al parque cuando pasaban las 10 de la noche. La única murga capitalina de la noche lució la fantasía ‘No todos los besos te convierten en príncipe, algunos te dejan baba. así que te besaré, cuando a los sapos le salgan pelos’. De hecho, la directora, Alicia Benítez, fue por unos instantes un príncipe convertido en sapo.
En su primer tema, ‘La murga está al servicio del pueblo’, intentaron demostrar que la labor de los grupos del Carnaval va más allá de fiestas y hacer bolos. Hablaron de «pequeñas acciones» que han hecho a lo largo del año, como donar alimentos a personas sin hogar o charlas para donar sangre; de hecho, invitaron al público a hacer ambas cosas. También a limpiar las playas, «y visita con nosotros residencias de mayores». Se dejan escuchar con entusiasmo. Entregaron un donativo a la Fundación Alejandro da Silva y Pequeño Valiente con el levantaron al público. Cierran por todo lo alto contra la violencia machista y en defensa de la sanidad.
Con buen uso de los pitos arrancaron su segundo tema: ‘Poliamor 2.0’. Una historia donde un grupo de mujeres que llevan casadas con su marido 12 años y están ya tan cansadas que les va a dar por mirar el Tinder. Estuvieron rápidas en meter una estrofa de la canción ‘Un beso’ que tanto han popularizado la orquesta Nueva Línea desde Navidad. Hasta sacaron el chándal de Maduro. Con múltiples cambios de ritmos, están confiadas y se nota que se lo pasaron bien. Especial mención a todos los novios y novias que intentaron meter en el mismo sofá. Cierran con un canto a ese poliamor que todos llevan dentro: a los padres, las abuelas, los hijos…
Golisnionas
En modo Napoleón y desde Telde, las Golisnionas abrieron con ganas su obertura. Lo hicieron luciendo una fantasía que no dejeba lugar a dudas: ‘Si Napoleón levantara la cabeza ¡Nos pediría una foto!’ Las de Sara Martel subieron al hotel de Las Vegas del parque Santa Catalina 43 componentes, la murga más discreta de la noche.
En su primer tema ‘¡Canarias el paraíso! No olvide leer la letra pequeña’ prometieron dar crítica de los problemas de las Islas frente a lo «buen anfitrión» que es el isleño. Lanzaron contra los inmigrantes, el gobierno de Pedro Sánchez, la turistificación y la pobreza que viven muchas familias del Archipiélago. Hasta afirmaron que «las han tachado de racistas». Cerraron con la pancarta de «Canarias tiene un límite». ¿De nota? Necesitan mejorar.
En ‘Una expresión da vida a esta canción, hoy es uno de esos días’ las Golisnionas le cantaron a esos problemas del día a día. Le dejaron un recado a Rubén Reja por su opinión sobre el concierto de Quevedo y enfilaron al final con un mensaje de los canarios sin alas, esos a los que les cuesta un riñón volver en fechas señaladas a las Islas no tener descuento de residente: «Seguimos siendo canarios». Mejoraron en la recta final cantando contra los abusos del turismo. Volverán, el año que viene eso sí.
Los Serenquenquenes
Fuerza y poderío. Los Serenquenquenes demostraron que llevan casi medio siglo sobre los escenarios, cantaron con fuerza y levantaron en peso al parque. Los encargados de cerrar la tercera fase de murgas llevaban la fantasía ’45 años a su servicio, sin propina y con todo incluido’. Fundados en 1981, los lagarteros de Agüimes se presentaron en el hotel de Las Vegas del parque Santa Catalina en modo botones y hasta montaron una recepción donde los 83 deslumbraron. No en vano, son los más laureados en el concurso con 15 primeros premios a sus espaldas.
El director, Javier Santana, recordó la evolución que ha tenido el concurso, de aquellos pases en los 80 con canciones de cinco minutos y una sola voz a la complejidad del concurso actual. Los del Sureste lo dejaron claro: ‘Lo importante es estar un año más’. Cantaron con fuerza y con buenos cambios de ritmo. Y de pronto, apareció por allí navegando «la Valka». Inma Medina, dimitada en noviembre por su supuesta implicación en el ‘Caso Valka’, conducía la lancha. Por allí también se pelearon Teodoro Sosa y Román Rodríguez a ritmo de folía. Recuerdos a Los Melindrosos -que este año se han retirado- y cierran con un homenaje nostálgico a la afición.
En ‘Los reyes del mambo’, Santana salió transformado en Donald Trump. Los lagarteros salieron dispuestos a formar una cumbre de altos vuelos en la islas con americanos, chinos y rusos; bueno, y hasta el Papa, la Estatua de la Libertad y Maduro en chándal. Amenazaron con ponerle un arancel del 200% al chorizo de Teror al ritmo del Aserejé e hicieron la lista de la compra para el kit de supervivencia, no se olviden de la viagra ni de Hemoal para las almorranas. A Trump le dieron bien. Un repaso a la situación mundial de alto nivel murguero. Cerraron la noche con su despedida con el parque cantando en peso.













