El juzgado de Violencia sobre la Mujer de Murcia ha emplazado al Ayuntamiento de Cartagena como responsable civil subsidiario en el caso de la muerte de una buceadora en la Cueva del Agua, ocurrida en 2025, cuando realizaba una inmersión con su pareja.
La resolución judicial atiende así la petición hecha por el abogado Manuel Martínez, defensor del novio de la fallecida, al que se investiga por un presunto delito de homicidio por imprudencia.
Martínez expuso en su solicitud que esa responsabilidad recaería en el Consistorio local por no haber adoptado las debidas medidas de seguridad en la entrada a la cueva, ubicada en Isla Plana, para impedir o limitar el libre acceso a la misma.
Un informe del Grupo Especialista en Actividades Subacuáticas (GEAS) incorporado a las actuaciones señaló que la buceadora murió al quedar bloqueado el sistema de emergencia por una piedra y no saber cómo resolver esa situación posiblemente por falta de experiencia.
En la situación de nerviosismo de la víctima pudo influir también el hecho de que en un momento determinado de la inmersión, y debido a la turbiedad del agua, dejó de ver a su novio, al que llegó a enviar una nota preguntándole dónde estaban.
Señala el informe del GEAS que el cuerpo de la fallecida fue encontrado con flotabilidad neutra y portando solo la botella izquierda, «lo que sugiere que pudo haberse desprendido de la derecha al no poder contrarrestar la flotabilidad positiva«.
Y añade que cuando llevaban poco más de una hora de inmersión se produjo un intervalo de 33 minutos durante el cual ella permaneció sola, sin tener contacto visual con su acompañante.
Para los especialistas de la Guardia Civil, esa situación produjo una desorientación y una falta de respuesta adecuada a la adversidad que un espeleólogo con mayor experiencia habría podido, posiblemente, resolver.
El hallazgo en la tablilla de notas de ella de la frase «¿Dónde estamos?», indica «de forma inequívoca», dice el informe, que la buceadora se desorientó y trató de comunicárselo a su pareja.
Análisis del teléfono móvil
Además, la jueza solicitó al equipo especializado de la Guardia Civil que diseccione el teléfono móvil del sospechoso, a fin de ver si contiene algo que pueda esclarecer el fallecimiento.
Se buscan especialmente, según explicaron revelaron en su momento fuentes cercanas a la investigación, mensajes que aclaren en qué punto estaba la relación de Lorena e Ismael cuando se embarcaron en la inmersión nocturna que resultó letal, a fin de establecer si, supuestamente, hay algo que pueda haber influido en el desenlace.
Asimismo, la jueza tiene sobre la mesa seis testificales, de las cuales dos son miembros del Grupo Especial de Actividades Subacuáticas de la Guardia Civil y dos amigas de Lorena, que arrojarán luz sobre la relación que mantenía con el único investigado por su muerte, con el cual llevaba saliendo unos meses tras haberlo conocido, al parecer, por Tinder.
Allegadas de la difunta habrían comentado que Lorena les había dicho en más de una ocasión que tenía discusiones subidas de tono con este hombre.
La madrugada del 19 de enero del pasado año los Servicios de Emergencias rescataron el cuerpo sin vida de una mujer de 37 años, que había fallecido mientras buceaba en la Cueva del Agua.
A las 23:04 horas de anoche un hombre llamó para alertar de que se encontraba en la entrada de la citada cueva y que su compañera, a la que había perdido de vista tras realizar una inmersión, no había salido, por lo que podría tener alguna dificultad.
Hasta el lugar se desplazaron los GEAS de la Guardia Civil, junto con bomberos del Servicio de Extinción y Salvamento del Ayuntamiento de Cartagena con material de iluminación exterior, así como efectivos de Policía Local y una ambulancia con sanitarios de la Gerencia de Urgencias y Emergencias Sanitarias 061 de modo preventivo, por si fuese necesaria su intervención tras el rescate.
Finalmente, tras más de dos horas de búsqueda, alrededor de la 1:45 horas, se localizó el cuerpo sin vida de la buceadora.















