Hay días en los que el fútbol es cruelmente injusto. El dolor lo arrasa todo, supera cualquier alegría posible por lograr un objetivo trabajado. Poco importa el pase del Barça a semifinales de la Copa de la Reina ante el Real Madrid (0-4), porque la imagen del partido fue Laia Aleixandri. La central se marchó en camilla y entre lágrimas del césped del Alfredo Di Stéfano. Una acción muy fea, con un rebrinque de rodilla derecha con la bota pegada al césped, hace esperar lo peor. Y es que a veces el dolor lo empaña todo. Y está bien.
Cuando se cumplía el cuarto de hora de partido, Aleixandri rompió en un llanto desgarrador. Durante un lance en el centro del campo, se le quedó pegada la bota y le rebrincó la rodilla. Antes de tocar el suelo, ya se quejaba ostensiblemente de un dolor que se incrementó de manera invisible por sus gestos. Se marchó del césped totalmente deshecha, consciente de que la lesión no era poca cosa. Que lo que había pasado por su cabeza también lo temían los aficionados que disfrutaban del partido. Se la tuvieron que llevar en camilla, abatida por completo. El club, justo antes del segundo tiempo, informó que este viernes se le harían las pruebas necesarias para esclarecer la lesión.
Laia Aleixandri es retirada en camilla por una lesión en la rodilla / AFP7 vía Europa Press / AFP7 vía Europa Press
El regusto amargo no se marchó en lo que quedó de partido. En medio de la estupefacción por lo sucedido, el Barça trató de aislarse. Retorcerse en la imagen dolorosa de su compañera no les iba a dar el pase a la semifinal, misión que querían dedicarle. Alexia se coló dentro del área, quedando totalmente sola, y endosó un cabezazo perfecto para empujar el balón al fondo de la red que protegía Misa Rodríguez. Mientras corria por la banda se señaló la orea, como quien reporcha una duda que le planea. Como quien no está dispuesta a escuchar sandeces sobre distancias ni compromisos.
La verdad es que el fútbol femenino es surrealista. Una cosa positiva que ha podido implementar, aunque con un videoarbitraje de medio pelo, no sirve para nada. Porque no hay un criterio, no hay una regla coherente con la que se use. En el Clásico se revisaron faltas en el centro del campo, acciones inverosimiles que estaban tan lejos de ser sancionables que era insultante que el partido tuviera que pararse por ellas. Así no solo es complicado vender un producto al exterior, si no también hacer que los clubes y las futbolistas se crean que la apuesta va de verdad. La cara de estupefacción de Patri o Pina lo decía todo.
Pese al dominio azulgrana no hubo grandes ocasiones para ninguno de los dos equipos. El conjunto de Pere Romeu jugó y se explayó con el esférico, mientras el Real Madrid asistia a un monologo que ya le iba bien. Con contragolpes y acciones aisladas consiguieron acercarse a la portería de Cata Coll y Athenea la superó. La madridista puso el empate con un disparo lejano, desde fuera del área, que teminó anulado por fuera de fuego en el abismo del descanso.

Alexia Putellas of FC Barcelona celebrates a goal during the Spanish Women Cup, Copa de la Reina, Quarterfinal match between Real Madrid and FC Barcelona at Alfredo Di Stefano stadium / AFP7 vía Europa Press / AFP7 vía Europa Press
En la segunda parte, el conjunto de Pere Romeu se hartó. Echo el resto y se fue para delante para cerrar el partido cuando antes. Y, ante un Barça así, pocos equipos de Europa pueden toserle. Y el Madrid no es uno de ellos. Ewa Pajor firmó el segundo azulgrana sobre al hora de partido, con un disparo fuerte delante de Misa que, pese a que la guardameta consiguió rascar, no pudo evitar que se colara en la portería blanca. Medio gol fue de Parti Guijarro, con una nueva asistencia para enmarcar.
De Salma Paralluelo fue el tercero. Pero todo, como siempre, volvió a nacer de las botas de Patri. La centrocampista rompió al espacio y le cedió un balón exquisito con el exterior de la bota justo en el centímetro donde la delantera iba a esperarlo. Misa no pudo hacer nada. Como tampoco en el cuarto azulgrana, que vino de una combinación con las dos goleadoras. Salma se envió un balón volado hasta el bota de Pajor, ya dentro del área y la pierna cargada para el remate.
El Barça se impuso, ganó al Real Madrid, pero la alegría no fue completa. La lesión de Laia Aleixandri dejó en vilo a todo el barcelonismo, que espera, aunque a priori parezca difícil, buenas noticias.
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